El Lyceum Club Femenino fue una asociación de mujeres ilustradas, creado en 1904 en Londres por la escritora británica Constance Smedley-Armfield (18811941).

Su objetivo era promover el desarrollo educativo, cultural y profesional de la mujer, apoyar sus intereses, facilitar la organización de obras de carácter social y filantrópico, y tener un lugar de encuentro similar -aunque mejor- a los  masculinos. El club era aconfesional y apolítico, y solo admitía como socias a mujeres que hubieran realizado trabajos literarios, artísticos o científicos, que hubieran participado en causas humanitarias o que poseyeran títulos académicos. Pronto surgieron clubes similares en Berlín, París, Bruselas, Nueva York, Roma, La Haya, Madrid... En 1908 se organizó una federación internacional de liceos.

 

Lyceum Club Femenino de Madrid

 

Se creó en 1926. Tenía su sede en la calle de las Infantas, 31 (casa de las Siete Chimeneas). Estaba formado por mujeres de la élite sociocultural de Madrid,  con un elevado nivel de educación, que sabían idiomas, habían viajado y tenían tiempo libre para desarrollar actividades culturales, artísticas o filantrópicas.

Su objetivo era defender los intereses morales y materiales de la mujer, desarrollando iniciativas económicas, científicas y artísticas; fomentar el espíritu colectivo, facilitando el intercambio de ideas y la compenetración de sentimientos; organizar obras de carácter social, celebrar conferencias… Tenía secciones de Literatura, Música, Artes Plásticas e Industriales, Internacional, Hispanoamérica, Ciencias y Social. Era un espacio que potenciaba a la mujer que no quería tener como único horizonte el hogar.

En el momento de su fundación, 1926, contaba con 115 socias. Su principal impulsora y presidenta fue la escritora novecentista María de Maeztu, pedagoga, humanista, hermana del político Ramiro de Maeztu, y, tras la Guerra Civil, exiliada en Argentina, donde murió.  

Las vicepresidentas eran Victoria Kent e Isabel Oyarzábal. La secretaría era responsabilidad de Zenobia Camprubí. Amalia Galárraga era la tesorera, Helen Phillips la vicesecretaria y María Martos de Baeza, la bibliotecaria.  La presidencia honorífica la ostentaban la reina Victoria Eugenia y la duquesa de Alba.

Un año después, el número de socias se había quintuplicado. Y en 1930, eran ya 500; de ellas 475 estaban casadas. Como indicaban las reglas, solo las mujeres que habían cursado estudios superiores, las escritoras, artistas, intelectuales y las que colaboraban en obras de caridad podían incorporarse. Como únicamente las personas de clase  alta y media podían estudiar, era el grupo social predominte.  Al igual que en los demás liceos,  para ser miembro no se tenía en cuenta la ideología, ni tampoco el estado civil u orientación sexual.  Fueron socias algunas mujeres abiertamente lesbianas, como Victorina Durán o Victoria Kent.

Actividades

María de Maeztu organizaba cursillos, conferencias, conciertos, exposiciones…, a cargo de intelectuales, científicos y artistas nacionales y extranjeros. En sus salones,  García Lorca leyó  Poeta en Nueva York e impartió la conferencia Imaginación, inspiración y evasión en poesía. Unamuno leyó su drama Raquel encadenada.  Para recaudar fondos, Carmen Monne Baroja organizaba funciones y rifas de cuadros en su teatro particular de aficionados «El mirlo blanco».

El club facilitó a las mujeres dar rienda suelta a su talento y creatividad, y creó lazos de amistad y apoyo en mujeres no siempre de la misma ideología ni con las mismas creencias religiosas y morales. Este espíritu dio como resultado creaciones artísticas e intelectuales importantes. Allí comenzaron las discusiones sobre el sufragio femenino, acerca de lo que más tarde debatirían con posturas distintas Victoria Kent y Clara Campoamor.

Los cursillos y seminarios de Derecho que impartieron Victoria Kent, Matilde Huici y Clara Campoamor tuvieron mucho éxito y repercusión. Las socias descubrieron cómo era tratada la mujer en los códigos civil y penal. Organizaron comisiones para estudiar y redactar reformas, y elevaron públicamente sus peticiones al gobierno. Por ejemplo: La supresión del artículo 57 del Código Civil: «El marido debe proteger a la mujer y ésta obedecer al marido», que se sustituyó por: «El marido y la mujer se deben protección y consideración mutuas». También trabajaron para que se retirara el artículo 438 del Código Penal: «El marido que sorprendiendo en adulterio a su mujer y matase en el acto a ésta o al adúltero, o les causara lesiones graves, será castigado con la pena de destierro».

 

En 1931 se creó el Lyceum Club Femenino de Barcelona, que fue también un espacio de encuentro y talento. Entre otras, formaron parte Aurora Bertrana y Carmen Montoriol, escritoras.

El Lyceum se desmanteló en 1939, tras la Guerra Civil, y el exilio interior y exterior de algunas de las socias. Dada la relevancia que había tenido, la Sección Femenina intentó sin éxito transformarlo en el “Club Medina”.

 

 

 

Socias más conocidas

Poco después de la inauguración del Lyceum, Eusebio de Gorbea, marido de Elena Fortún, publicó en La Libertad, los nombres  de 37 de las fundadoras:

Concepción Aleixandre (ginecóloga), Benita Asas Manterola (socióloga, directora de El Mundo Femenino y fundadora del “desayuno escolar”), Nieves González Barrio (puericultora), Dorothy Echous, (profesora de la universidad de Texas), Rosario Lacy de Palacio (ginecóloga y profesora de Psicología en la Enseñanza de la Mujer),  Ascensión Madariaga Rojo (directora del Preventorium para tuberculosos),   Nelis McBroom (de la universidad de Vassar), Beatrice Newhall (Universidad de Smith), Dolores y Amparo Cebrián, Gertrudis y Luisa Graa, Isabel y Matilde Calvo Rodero, Josefina y Amalia Galarraga, Luisa y Elvira Gancedo, Antonia y Josefa Quiroga, María y Mercedes Rodrigo, condesa de San Luis, condesa de San Esteban, vizcondesa de San Antonio, vizcondesa de Casa Aguilar…

También fueron socias:

Carmen Baroja (escritora y etnóloga, hermana de los escritores Pío y Ricardo Baroja, y madre del antropólogo Julio Caro Baroja y del director de cine Pío Caro Baroja)

Matilde Calvo Rodero (artista que destacó en el grabado, encuadernación y escultura)

Clara Campoamor (escritora, defensora de los derechos de la mujer e impulsora del sufragio femenino en España)

Zenobia Camprubí (lingüista, traductora y colaboradora en muchos proyectos de su esposo, el poeta y premio Nobel Juan Ramón Jiménez),

Ernestina de Champourcín (poetisa de la Generación del 27)

Carmen de Mesa

Victorina Durán (escenógrafa, figurinista, catedrática de Indumentaria del Conservatorio Nacional y pintora asociada al surrealismo)

Elena Fortún (escritora de literatura infantil y juvenil, creadora de la colección de libros de Celia)

Amalia Galárraga

Matilde Huici (maestra, abogada y pedagoga)

Victoria Kent (abogada y política republicana)

María Teresa León (escritora de la generación del 27 y esposa del poeta Rafael Alberti)

Concha Méndez

Isabel Oyarzábal (periodista, escritora, actriz y diplomática),

Helen Phillips

Mabel Rick

Rosa Spottorno (traductora y esposa del filósofo Ortega y Gasset)

Margarita Nelken (escritora, periodista, crítica de arte y política)

María Lejárraga (comediógrafa y novelista)

Mabel Pérez de Ayala… … …

Algunas tenían maridos conocidos; por ejemplo, Julián Besteiro, Gregorio Marañón, Juan R. Jiménez, Juan Negrín, Victorio Macho, Ortega y Gasset, Eugenio D´Ors, Ramón Pérez de Ayala, Rafael Alberti, etc.

Más información, en el blog Que fluya la información, en la revista Los ojos de Hipatia, madripedia y en la nueva página Lyceum Club Femenino.