Carmen Valero Gimeno nació en Silla (Valencia) en 1893.  Fue la mayor de tres hermanos. Estudió la carrera de Maestra Nacional en el colegio de la Compañía de Santa Teresa de Jesús de Valencia.  A los veinte años, obtuvo el título de la Escuela Normal de Magisterio con sobresaliente. Su alegría no fue completa, porque necesitaba una matrícula de honor, para poder seguir estudiando de forma gratuita y no gravar más a sus padres.

Continuó sus estudios secundarios en el Instituto Luis Vives, pero aprobó la oposición de Magisterio y se trasladó  a Novelda (Alicante).  Al poco,  se matriculó en la Escuela de Comercio de Valencia.  De los 216 alumnos que componían su promoción, solo nueve eran mujeres.

Profesor mercantil

Trabajando como maestra en Novelda y teniendo que viajar diariamente a Valencia para ir a las clases, a los 25 años obtuvo con sobresaliente el título de Bachiller  y el de Perito Mercantil. Decidió entonces pedir la excedencia en Magisterio y conseguir el título de Profesor mercantil (no existía el término en femenino).  Poco después, publicó Problemas y ejercicios de Aritmética elemental,  un libro de cálculo muy pedagógico, que fue libro de texto en la Escuela de Comercio. Su siguiente reto fue trasladarse a Madrid para cursar  la licenciatura en Ciencias Químicas en la Universidad Central.

Maestra

Le tiraba la pedagogía en la escuela primaria y le atraía educar a mujeres, pues por su propia experiencia conocía las barreras que iban a encontrar.  Así que, a los 30 años, solicitó el reingreso en Magisterio y fue destinada a Oliva. A los 33, una edad tardía para la época, se casó con Luis Fiol Alós, un empresario del jabón. Tuvieron un hijo, José Luis, que tuvo una relación muy estrecha con su madre.

Cada vez más comprometida con la educación de la mujer desde la infancia, Carmen empezó a reivindicar una escuela integradora e igualitaria, que eliminara la discriminación de sexos en el sistema educativo.  Los temarios oficiales para la enseñanza femenina se centraban fundamentalmente en las  tareas del hogar, costura, lectura, caligrafía…, y casi nada de ciencias y cálculo, materias que podrían abrir horizontes laborales a la mujer. 

Comprometida con la II República

Identificada con los postulados del pedagogo francés Célestin Freinet,  apoyó las reformas del Ministerio de Instrucción Pública de la II República. Empezó a colaborar con la Federación Universitaria Española (FUE) en la organización de las colonias de verano; y con un grupo de compañeros,  fundó la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE – UGT), que posteriormente se convirtió en un sindicato de maestros y profesores universitarios. Uno de sus objetivos era lograr sueldos dignos para los educadores. Todo esto la obligó a viajar mucho.

En 1934, fundó el partido de Izquierda Republicana en Oliva, y creó la revista Caperucita Roja, Periódico infantil, redactado e ilustrado por las niñas de la Escuela n. 1. Esta revista pretendía  fomentar el espíritu crítico y participativo de las alumnas,  en línea con los planteamientos pedagógicos de Freinet. El primer número se publicó en abril de 1936.

El estallido de la guerra civil separó a la familia. Su marido, que estaba en Melilla para intentar montar otra fábrica de jabón, quedó incomunicado allí hasta el final de la contienda. Su hijo de 8 años, que estaba veraneando en las colonias de Buñol, fue trasladado a Valencia, donde vivía. Pero  la situación allí era muy peligrosa, porque enfrente de la casa de los suegros de Carmen estaba la checa de Santa Úrsula y las torres de Cuarte convertidas ahora en prisión.  Carmen decidió entonces llevárselo con ella a Oliva.

Aunque se opuso a ciertos procedimientos revolucionarios de los cenetistas,  apoyó la causa republicana, ingresó en el Partido Comunista y organizó la sección de Mujeres Antifascistas de Oliva. Desde la secretaría del Comité Local, impulsó la creación de una escuela nocturna y la biblioteca popular. También formó parte del Socorro Rojo Internacional, para el que colaboró en la recaudación de dinero y en un taller de confección de ropa destinada a los combatientes en el frente, utilizando máquinas de coser requisadas.

Procesada y absuelta

Al terminar la guerra civil,  fue procesada en un consejo de guerra sumarísimo. Estuvo detenida 8 meses en la prisión de Santa Clara.  El 27 de diciembre de 1939 fue juzgada y absuelta.

“Debemos absolver a la procesada Carmen Valero Gimeno, del delito de exaltación a la rebelión del que le acusó el Ministerio Fiscal, en razón a no resultar probados los cargos que se le formulaban, debiendo ser puesta en libertad tan pronto se apruebe esta resolución por el Ilmo. Auditor de Guerra de la 3ª Región Militar.”

Su rápida absolución se debió a los muchos testimonios favorables que, de forma espontánea, recibieron los responsables de su  defensa;  entre otros del rector de la parroquia de Silla, de los alcaldes y los jefes locales de Falange de Silla y de Oliva, religiosos, la celadora de la cofradía de la Virgen del Carmen, la encargada del Socorro Blanco…  y de muchas de sus alumnas y de sus familias. Todos ellos avalaron la integridad moral y buena fama de la procesada, y su comportamiento humanitario durante la guerra. 

Aunque fue  absuelta del delito de exaltación a la rebelión,  el Tribuna de Responsabilidades Políticas la condenó a doce años de inhabilitación profesional, con la prohibición de impartir cualquier tipo de docencia, como a otros muchos maestros de la República.

En 1940, volvió a la casa de sus padres en Silla, con su hijo de 11 años y sin trabajo. La relación con su marido se había deteriorado y acabaron separándose, así que, a escondidas,  tuvo que dar clases de contabilidad y refuerzo a alumnos de bachillerato. 

Tras cinco apelaciones, en 1951 el Juzgado Superior de Revisiones le dio la razón y aceptó su reingreso en el cuerpo de maestra, pero inhabilitada para cargos directivos y de confianza. Tenía 57 años cuando se reincorporó como maestra en Bétera, por lo que tuvo que mudarse a Valencia. 

Ya jubilada, decidió volver a Silla.  Allí murió cuatro años después, en 1962. Tenía 69 años.

Pese a las limitaciones para estudiar que le impuso su condición de mujer,  Carmen consiguió cinco titulaciones: Maestra Nacional (1913),  Bachiller (1918), Perito Mercantil (1918),  Profesor Mercantil (1920) y la licenciatura en Ciencias Químicas (1923) e hizo cuanto pudo por la promoción de la mujer.

Más información: Web de Carmen Valero Gimeno y   wikipediaCarmen Valero.png