Hace unos días mi hija me comentó que su smartphone se apagaba bruscamente aunque tuviera un porcentaje no despreciable de batería. “Parece ser que es por el frío” me comentó.
Efectivamente. Los smartphones, las cámaras de fotos digitales e incluso los coches eléctricos funcionan gracias a las baterías de litio con los que van equipados. Estas baterías funcionan de manera óptima entre 20 y 25ºC, aunque suelen tener un rango de funcionamiento de 0 a 35ºC. Temperaturas inferiores o superiores pueden comprometer su buen funcionamiento. Así, funcionando en un ambiente de unos -5ºC, la autonomía de la batería puede disminuir hasta en un 20%, mientras que a unos 40ºC se pierde un 15%. Es muy importante saber que el frío sólo perjudica el rendimiento de forma temporal, mientras que el calor puede dañar la batería de forma permanente.
Baterías de litio
¿Y por qué ocurre esto? La corriente eléctrica que generan las baterías de litio se produce gracias a una reacción química, y como en toda reacción química, la temperatura es crucial. Las bajas temperaturas ralentizan las reacciones químicas que generan, por tanto, menos corriente eléctrica. Así, con el frío, las baterías alcanzan rápidamente el punto donde no ofrecen suficiente corriente para responder a la demanda del dispositivo (móvil) por lo que éste deja de funcionar correctamente o se apaga. Pero si la batería (el teléfono inteligente, en el caso que estamos contando) es calentada de nuevo, funcionará normalmente.
Es curioso que, en general, los usuarios que han reportado en Internet el problema del apagado repentino han sido usuarios de iPhone, en concreto de iPhone 6 y 6s. Teniendo en cuenta los años que tienen estos terminales es razonable pensar que las baterías estarán un poco viejas. Y es que las baterías de Litio funcionan a máxima capacidad un número determinado de cargas completas. A partir de ahí, la capacidad máxima empieza a caer en picado, lo que hace que su autonomía sea mucho menor. Según un estudio reciente, la caída de capacidad puede ser del 80% después de 500 cargas.
Además, parece ser que los smartphones de gama alta son más propensos a apagarse repentinamente porque poseen sensores que tratan de protegerlo. De hecho la declaración de Apple al respecto ha sido: “Nuestro objetivo es entregar la mejor experiencia para nuestros clientes, lo que incluye rendimiento en general y prolongar la vida útil de sus dispositivos. Las baterías de iones de litio se vuelven menos capaces de suministrar suficiente corriente en picos elevados de demanda energética, por ejemplo en condiciones de frío, cuando la batería tiene poca carga o cuando envejecen con el tiempo, lo cual puede resultar en un dispositivo que se apaga inesperadamente para proteger sus componentes electrónicos”.
¿Qué hacer cuando el smartphone se ha apagado repentinamente por el frío? Como ya he dicho, el frío no daña el estado de la batería por lo que cuando la batería vuelve a su temperatura adecuada recupera su normal funcionamiento sin ningún efecto secundario. Así que cuando el móvil se ha apagado por el frío, hay que esperar a que se atempere y después enchufarlo a la red eléctrica.
Como recomendación, si estás en un sitio muy frío, para mantener las prestaciones de tu móvil, llévalo siempre en un bolsillo interior o envuélvelo en una funda tipo calcetín.
Para solucionar este problema, un equipo de ingenieros de la Universidad de Pennsylvania en Estados Unidos ha desarrollado un sistema que permite que las baterías de litio se calienten solas cuando hace mucho frío, para evitar que se degraden. En las pruebas se demostró que el sistema puede calentar la batería de -20 a 0 ºC en tan sólo 20 segundos, empleando para ello únicamente el 3.8% de la capacidad de la batería. Así pues, asunto resuelto.

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