Aleksandra Mijáilovna Kolontái fue una revolucionaria soviética, la primera embajadora de la historia y también la primera mujer en desempeñar un puesto público en el gobierno de una nación.

Nació en San Petersburgo (Rusia) en 1872. Su familia, de origen ucraniano, pertenecía a la aristocracia. Su padre, Mijaíl Alekséievich Domontóvich, fue un general de ideas liberales al servicio del zar. Su madre, Aleksandra Aleksándrovna Masalina-Mravínskaya, procedía de una familia finlandesa acomodada, cuya riqueza procedía de la industria maderera.   Fue educada en su hogar por un instructor. Aleksandra  estaba muy unida a su padre, quien le transmitió su pasión por la historia y la política. Su madre, sin embargo,  no le facilitó acceder a estudios superiores, porque lo consideraba innecesario para el futuro de una mujer.

Pasaba los veranos en la finca de su familia en Karelia (Finlandia) y allí se dedicaba a la lectura. Estudió literatura con Víctor Ostrogorskii y obtuvo el título de maestra. Entonces empezó a escribir de forma habitual.

Se casó muy joven  con su primo Vladímir Lúdvigovich Kolontái, en un matrimonio que disgustó a su madre, por ser el novio  un estudiante de ingeniería y oficial del ejército con pocos recursos. Tuvieron un hijo, Mikhail. A los 24 años se afilió al partido socialista. Poco después decidió abandonar a su marido e hijo para ir a Zúrich (Suiza) a estudiar, ciudad donde residían numerosos socialistas. Estudió el pensamiento de Rosa Luxemburgo y de Karl Kautsky  y, los 27 años, se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso.

Aleksandra denunció la matanza de obreros por las tropas zaristas frente al Palacio de Invierno, una masacre que ella presenció. Además de aumentar su compromiso político, empezó a organizar asociaciones de trabajadoras rusas. A raíz de la publicación del artículo Finlandia y el socialismo, tuvo que exiliarse, ya que animaba a los fineses a sublevarse contra la ocupación rusa. Se dedicó entonces a viajar por  Europa y entró en contacto con los partidos socialistas de AlemaniaGran Bretaña y Francia. Debido a sus actividades revolucionarias, estuvo  detenida en Suecia y Alemania, y fue expulsada de los dos países.

Comunista soviética

Se opuso a que Rusia participara en la Primera Guerra Mundial, por considerarla un conflicto político de las “clases dominantes” y participó en la Conferencia de Zimmerwald de 1915, que reunió en Suiza a los representantes de la izquierda socialista que se oponían a la Primera Guerra Mundial. Decide entonces unirse a los bolcheviques y hacer campaña contra la guerra en varios países.

Permaneció en Estados Unidos durante dos años, invitada por el Partido Socialista Norteamericano. Dio conferencias en inglés, alemán y ruso, en más de 80 ciudades, explicando las razones para rechazar la guerra.

La Revolución de Octubre de 1917 le hizo regresar a Rusia. Allí fue elegida miembro del Comité Ejecutivo del Sóviet de Petrogrado. Apoyó a Lenin en su propuesta de que los soviets ejercieran el poder y en su lucha por la revolución proletaria. Fue elegida miembro del Comité Central del Partido y votó a favor de la insurrección y de la toma del Palacio de Invierno, para construir un estado obrero.

Primera mujer miembro de un gobierno

Tras la toma del poder en lo que había sido el imperio ruso, Aleksandra fue elegida Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública (o Bienestar social), en el primer gobierno del  Sóviet de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom). Fue la única mujer de ese gobierno, del que también formaban parte: V. Lenin, León Trotski y José Stalin, entre otros.

Desde su cargo, trabajó infatigablemente  para conseguir derechos para las mujeres y modificó  varias leyes que subordinaban a la mujer frente al varón. Luchó por el derecho al voto y trabajó para cambiar la realidad cultural de que la mujer ganara menos salario y trabajara en peores condiciones que el hombre.  Se aprobaron el divorcio y el aborto, y se otorgó a las mujeres beneficios sociales, como salarios de maternidadguarderías y hogares para niños. Para eliminar lo que ella calificaba como “familia opresora“, trasladó a la sociedad y al estado la responsabilidad de los hijos y del hogar. Para ello, ideó una red de instituciones públicas, como casas cuna, restaurantes, lavanderías públicas…, que en teoría podrían liberar a la mujer del cuidado de los niños y de la casa.

Cuando tenía 36 años, organizó el Primer Congreso Panrruso de Mujeres Trabajadoras. De ese congreso nació el Departamento de la Mujer (Zhenotdel), un organismo dedicado a promover la participación de la mujer en la vida pública y a luchar contra el analfabetismo. Aleksandra formó parte del Consejo editorial de la revisa de Zhenotdel,   Kommunistka (Mujer Comunista).

Defenestrada

Fue cofundadora de la corriente disidente  Oposición Obrera, junto al dirigente de los trabajadores metalúrgicos Aleksandr Shliápnikov. Su objetivo era entregar la dirección de la economía a un Congreso de productores  y que los trabajadores eligieran a sus administradores. El Congreso del Partido (el único partido político de la URSS) rechazó esta corriente y disolvió el grupo.  Aunque apelaron ante la Internacional Comunista, no consiguieron rehabilitarse.  Lenin la destituyó de su cargo. Fue acusada de sectarismo y amenazada con ser expulsada del Partido. Aleksandra quedó marginada y perdió toda su influencia política.

Primera mujer embajadora

Cuando Stalin accedió al poder, se opuso a sus políticas. Para alejarla del país y de la posibilidad de ejercer algún tipo de influencia, fue destinada a la carrera diplomática.  Fue embajadora de la Unión Soviética -la primera mujer embajadora de la historia-  en Noruega, Suecia y México. En Suecia tuvo como médica personal y amiga a la líder feminista Ada Nilsson, con la que mantuvo posteriormente una afectuosa correspondencia. A ella le pedía los medicamentos que no se podían conseguir en la URSS. También formó parte de la delegación soviética en la Sociedad de Naciones.

Feminista

En las obras: La Nueva Mujer y El Amor en la Sociedad Comunista defendió la liberación sexual femenina. La “mujer nueva” se caracterizaría, en su opinión, por rechazar la servidumbre del Estado y de la familia, por luchar por sus derechos y por no aceptar vivir como complemento de su esposo.

El matrimonio, que en su opinión convertía a la esposa en propiedad  del marido, sería sustituido por la unión libre entre sexos, basada en el amor y no en lazos contractuales.

En las relaciones sexuales, la mujer nueva no renunciaría a su naturaleza femenina, ni al placer.  Y elegiría libremente al hombre que quisiera como padre de su descendencia.  Calificaba a la prostitución como una realidad insatisfactoria para el hombre y para la prostituta, quien nunca podrá  mantener su dignidad vendiendo su cuerpo.

La situación económica de la Rusia soviética era difícil. Eran frecuentes las hambrunas y los conflictos. Muchas mujeres se sentían más cómodas en las instituciones tradicionales, que con los nuevos cambios sociales, que no terminaban de asumirse por todos, ni se implantaban fácilmente en una sociedad tan poco desarrollada como la rusa de aquel momento.  La Segunda guerra mundial  empeoró aún más las condiciones de vida. Provocó un aumento del desempleo femenino y, poco a poco, las conquistas sociales que habían obtenido las mujeres, al menos sobre el papel, fueron desapareciendo.

El estalinismo supuso la vuelta de la mujer a su papel pretradicional. Se desarrolló una política que exaltaba la familia tradicional y el papel reproductor de la mujer. La necesidad de mano de obra para las fábricas, la agricultura, el ejército… convirtió la maternidad en algo estratégico.  Se ilegalizó el aborto, salvo en casos graves. La homosexualidad fue declarada ilegal en 1934  y se desarrolló una campaña contra la promiscuidad sexual y el adulterio. En 1944 se penalizó el divorcio, con sanciones económicas tan elevadas que hacían casi imposible divorciarse.  También se introdujo la educación separada para chicos y chicas.

Aleksandra, quien rechazó el estalinismo,  fue uno de los pocos miembros del primer gobierno bolchevique, que no murió en las purgas ni fue asesinada, aunque Stalin la consideró una traidora a la causa de los soviets y la apartó todo lo que pudo del poder.   De aquellos 17 primeros comisarios, 10 fueron ejecutados.

En 1933 recibió la Orden de Lenin por su trabajo sobre la mujer. Tuvo un papel relevante en las negociaciones de paz  de 1944 entre Rusia y Finlandia.  Fue preseleccionada en 1946 para el Premio Nobel de la Paz, que finalmente no llegó a concedérsele.

Vivió sus últimos años en Moscú, trabajando como asesora del Ministerio de Asuntos Exteriores soviético, mientras  escribía sus memorias.

Murió en esa ciudad en 1952. Tenía 79 años.

Más información, en wikipedia, Nueva tribuna y aquí.