A pesar del rotundo éxito de asistencia en las concentraciones del pasado 8M, hay un sector no despreciable de la sociedad que se empeña en “demonizar” ese día. Los mismos que acusan del uso partidista de las concentraciones que se celebraron en todo el país, hacen un uso partidista de determinados mensajes o actos extremos que ocurrieron en ellas. Y es lo que nos faltaba, que consigan enfrentarnos a las mujeres en algo tan intrínseco a nuestra condición. El feminismo es un movimiento social universal y transversal, y en ningún caso está adscrito a ningún partido político, aunque algunos lo pretendan.

Yo, y muchas como yo, entendemos el feminismo como una reivindicación de la igualdad REAL de derechos y oportunidades para TODAS las mujeres. Y resalto REAL porque todos sabemos que sobre el papel (legalmente) hombres y mujeres somos iguales, y  TODAS, para que no caigamos en la autocomplacencia de los que opinan que ya hay muchas mujeres que han llegado a importantes puestos de responsabilidad; que sólo es cuestión de valía personal y esfuerzo ¡JA! ¿Por qué las mujeres obtienen mejores resultados académicos y, sin embargo, en la mayoría de casos eso no se traduce en carreras profesionales más exitosas? ¿O es que no sólo cuenta el esfuerzo y la valía? El 8M las feministas pedían corresponsabilidad en los cuidados de hijos y mayores, porque muchas oportunidades se pierden por esta cuestión. Pero no sólo es por eso.

A todos los que durante estos días han cuestionado mi postura feminista, les he remitido a un artículo que se titula Todos deberíamos ser feministas, que me ha gustado especialmente por los casos reales que expone y porque la línea editorial del periódico no es precisamente tendenciosa hacia el tema que nos ocupa. Animo a que lo lean los que opinan que en España no hay nada que reivindicar, que tendríamos que ir a Arabia Saudí o a Afganistán a hacerlo… ¡Por supuesto que hay países en los que las mujeres están infinitamente peor que aquí! y por ellas, por sus derechos,  también nos manifestamos.

El 8M en las redes sociales

Por otro lado, está el fenómeno de las redes sociales. Y es que las redes sociales son un arma de doble filo. El 8M recibí múltiples memes, vídeos y mensajes totalmente antagónicos. Dependiendo de quién enviara el mensaje, ya sabía de qué iba a ir el contenido. Simplemente sobre la manifestación de Madrid recibí fotos y mensajes tan dispares, que parecía que en Madrid había habido dos manifestaciones diferentes. Y eso tiene mucho peligro, porque, en general, quienes reciben información de una determinada línea o tendencia, solo reciben y reenvían a sus amigos y conocidos mensajes afines, por lo que se retroalimentan en el mensaje sin importarles la veracidad o el contexto de la información que están compartiendo y difundiendo. Yo estuve en la Plaza de Cibeles en la manifestación del 8M  con mi marido. Había muchas mujeres y muchos hombres de todas las edades y condiciones. El ambiente era fantástico, alegre y festivo. Se respiraba tan buen rollo, que la gente sonreía todo el tiempo, salvo en momentos en los que, viendo tanta gente o a mujeres muy mayores acompañadas por sus nietas, al menos a mí, me podía la emoción. ¿Qué hubo algún mensaje salido de tono? Sin duda, pero éramos cientos de miles.

Uno de los mensajes que más recibí en las redes sociales de los grupos anti-8M fue una cita de Marie Curie: “Nunca he creído que por ser mujer deba merecer tratos especiales. De creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres. Y yo no soy inferior a ninguno de ellos.” ¡Mi admirada Marie Curie! La que se tuvo que ir de su país natal, Polonia, porque las mujeres no podían estudiar en la universidad. La que no fue admitida en la Academia de Ciencias francesa por ser mujer. La que cuando estuvo a punto de no recibir su primer Nobel, si no hubiera sido por la insistencia de su marido Pierre Curie que también lo recibió, dijo: “Las mentiras son muy difíciles de matar. Pero una mentira que atribuye a un hombre lo que en realidad era el trabajo de una mujer tiene más vidas que un gato”. ¡Cuánta razón tenía! Pero esta cita no se distribuyó el 8M.

Volviendo a la vida y obra de Marie Curie, conviene resaltar que Marie vivió rodeada de hombres excepcionales para su época: su padre, Vladyslav Sklodowski, que alentó sus extraordinarias dotes intelectuales desde niña; después su marido, que la consideró una igual en la vida y en el trabajo; y por supuesto su suegro, Eugène Curie, médico jubilado que no solo la ayudó en los partos, sino que se ocupó de cuidar a sus nietas para que Marie pudiera dedicarse a investigar. Y todo esto ocurría a finales del siglo XIX. Gracias a Dios, hoy en día estamos rodeadas de hombres estupendos que comparten nuestra reivindicación de un mundo igualitario.

Siento no compartir la opinión de Marie Curie acerca de la discriminación positiva para la mujer, y por supuesto que no me reconozco inferior a los hombres, en absoluto. Pero considero que después de siglos de discriminación positiva para el hombre, son necesarias políticas de discriminación positiva para la mujer por una cuestión de velocidad, por dar un pequeño empujón a los derechos humanos y a la historia…  Por el bien de toda la sociedad, es necesario que desaparezcan cuanto antes las brechas de género.

Por cierto, en contraste con Marie, su hija Irène Joliot-Curie fue una feminista militante.