“No solo tienes los ojos más bonitos del mundo, sino que tienes el mundo más bonito en tus ojos”, reza la dedicatoria de una candidata perteneciente al partido Ciudadanos en Fornelos a su pareja, alcalde de otro pueblo cercano, Ponte Candelas, del partido Socialista, para felicitarle por su cumpleaños.
Parece que esta declaración, más los constantes mensajes de amor que se envían uno al otro en redes sociales, tienen a todos los gallegos en jaque, porque ya se sabe lo mucho que nos gusta a todos contemplar ese tipo de amor romántico que parece romper barreras, y ser partícipes de él, dada la desinhibición y la naturalidad con la que se envían mensajes de amor en público.
Este tipo de declaraciones en una pareja que se quiere, aunque en mi opinión un pelín demasiado cursi, no deja de parecernos normal y profundamente romántica. Pero, ¿acabará ella viendo el mundo más bonito en los ojos de él cuando lleven un cierto tiempo conviviendo y le empiece a expresar sus opiniones políticas, a raíz de sus mítines, de noticias en el telediario, de debates, de un programa de radio o, sobre todo, de la campaña electoral que se avecina?
¿El amor romperá la barrera de la política y seguirá esta señora viendo el mundo en los ojos de su pareja o empezará a ver solo un continente, luego solo un país, después una ciudad, luego un pueblo y por fin nada? ¿Llegará un momento en que, no solo dejará de ver sus ojos bonitos, sino que, a lo mejor (más bien a lo peor), ni siquiera los ve?
O, quizá, uno de ellos, renunciará a sus convicciones políticas para seguir al otro en su carrera, meteórica o no, dentro del otro partido, porque imaginaos, uno de ellos saliendo en el balcón de su ayuntamiento porque ha ganado las próximas elecciones y el otro, a su lado saludando, aplaudiéndole y felicitándole por su éxito electoral. Y … ¿qué pasará con el resto de la gente, con lo radicales, partidistas y poco educados que nos hemos vuelto desde hace un tiempo? ¿Cómo verán o interpretarán ese tipo de gestos, si es que se producen de cara al público, igual que de cara al público se profesan y exhiben el amor que se tienen?
¿Qué creéis? ¿Que ambos se mantendrán en el amor, que es lo que todos queremos, porque siempre pensamos que el amor está por encima de todo y, aunque con ideas políticas diferentes, lograrán separar su vida personal de vida profesional o pública? ¿O alguno, o tal vez alguna, renunciará y dará un paso atrás, para que el otro pueda seguir su carrera política sin la espada de Damocles de su pareja?
Yo soy de las que creo que el amor todo lo cura y lo tamiza, porque ves la realidad y al otro bajo su prisma. Pero también soy de las que piensan que en la vida muchas veces para tener una cosa tienes que renunciar a otras. En el caso de que se diera este supuesto, ¿quién creéis que renunciaría para no entorpecer la carrera del otro? Yo ya tengo mi respuesta. Nos mantendremos atentos a lo que pase.

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