Amparo Barayón Miguel  fue pianista,  republicana, anarquista y feminista. Casada con el escritor Ramón J. Sender, fue fusilada en la Guerra Civil española.

Nació en Zamora en 1904, dentro de una familia de clase media acomodada de izquierdas, muy activa en política. Sus padres, que eran propietarios de un café, una fábrica de hielo y un comercio de artículos eléctricos,  tuvieron seis hijos.

Pianista

Además de las materias oficiales, estudió piano, instrumento en el que desde niña sobresalió, y daba catequesis en la parroquia de San Juan. Tras concluir sus estudios musicales, empezó a trabajar dando clases particulares. Pero ya desde los 8 años tocaba el piano en el  Café Iberia de Zamora, una cafetería fundada por su padre, en la que se reunían  artistas, intelectuales y políticos de la ciudad.

A los 18 dio recitales en el Nuevo Teatro de Zamora y posteriormente en la Unión Radio de Salamanca. Formó parte de la comisión organizadora de la Asociación Musical de Zamora con José Arregui y Dámaso y fue cofundadora de la Sociedad Filarmónica de ese municipio.

Amparo vivía volcada en el mundo musical zamorano, mientras impulsaba diversas iniciativas para enriquecer la vida cultural de su ciudad.  Colaboró en la revista Juventud, participó en la comisión que promovió la creación del Ateneo de Zamora, dio recitales de piano con el violinista zamorano Antonio Arias Gago, escribió artículos y críticas teatrales para El Mercantil y el Heraldo de Zamora (firmando como Miguelina Ascona)…

Para intentar tener una economía más estable, trabajó en el Ministerio de Agricultura. Poco después decidió presentarse a las oposiciones de Telefónica. Las aprobó. Su puesto era comercial de ventas en Zamora. Trabajaba rodeada de hombres, en una profesión en aquel tiempo de hombres.

En Madrid

Ese trabajo le permitió trasladarse a Madrid. Tenía 26 años cuando se independizó, a pesar del disgusto de su familia y del escándalo de cierta parte de la sociedad zamorana.  Se afilió a la CNT y empezó a ser muy activa en el movimiento sindical. Participó en la Huelga de Telefónica de 1931 y por ello perdió su empleo. Sin un sueldo, para sobrevivir tuvo que dar clases de piano y trabajar como mecanógrafa.

Frecuentaba los cines de la Gran Vía, y acudía a los conciertos y conferencias del Ateneo, y a las tertulias literarias de diferentes cafés. En una de ellas, conoció al escritor Ramón J. Sender, quien estaba haciendo una lectura de su novela ‘Imán.  Tras quedarse embarazada, decidieron casarse. Tuvieron dos hijos: Ramón (1934) y Andrea (1936). En 1935 Ramón fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura, por Míster Witt en el cantón. Se había convertido en un novelista y periodista de prestigio. Posteriormente publicó  Réquiem por un campesino español,  Crónica del alba… y otras novelas claves de la literatura española del siglo XX.

“Si las cosas se ponen mal, vete a Zamora. Allí nunca pasa nada

El inicio de la guerra civil les sorprendió en el pueblo de San Rafael (Segovia), en la Sierra de Guadarrama, donde estaban veraneando. Deciden que Amparo y sus hijos se trasladen a Zamora  -pensaron que allí estarían seguros y alejados de la guerra-  y Ramón a Madrid, para luchar por la República.  Combatió junto a la CNT a las órdenes de Enrique Líster.  Si las cosas se ponen mal, vete a Zamora – le pidió Ramón a Amparo-. En Zamora nunca pasa nada”.

Pero la guerra había llegado a la ciudad.  Los hermanos de Amparo fueron detenidos y encarcelados en Toro. Amparo intentó conseguir un pasaporte para irse a Portugal y reunirse con su marido. No lo consiguió. Fue detenida, aunque al día siguiente la dejaron libre.

Semanas más tarde, mientras hacía unas gestiones en el Gobierno Civil, increpó al gobernador, al que gritó que era el responsable del traslado de su hermano Antonio de la cárcel de Toro a la de Zamora, para ejecutarlo sin motivo. Tras ser denunciada, ese mismo día fue detenida de nuevo  y encarcelada junto con su hija de siete meses.

La vida en la prisión de Zamora fue muy difícil. Amparo no recibió visitas de su familia,  en parte por la oposición  de su cuñado (marido de su hermana), de ideología contraria. Sus hermanos Saturnino y Antonio fueron ajusticiados y a ella la separaron de su hija, que fue  trasladada al hospicio. 

Amparo era creyente y católica practicante. Pidió confesarse, pero el odio era tan intenso, fanático e irracional  entre muchas personas de ambos bandos, que el cura injustamente le denegó la absolución. Al día siguiente fue fusilada en las tapias del cementerio de San Atilano. Tenía 32 años.  Las autoridades del nuevo régimen justificaron su asesinato, acusándola en un informe de 1937 de actuar como espía.

Ramón y Andrea

En 1938 Ramón consiguió recuperar a sus hijos a través de la Cruz Roja Internacional, la cual los había recogido  con la ayuda del periodista Jay Allen.  La guerra había devastado su mundo. Habían matado a su esposa, a su hermano (alcalde de Huesca) y a dos de sus cuñados (los hermanos de Amparo).  La muerte de su mujer  marcó profundamente al escritor, quien nunca quiso transmitir información sobre las circunstancias del asesinato a sus hijos, con los que marchó al exilio a Estados Unidos.  Los niños se criaron con un matrimonio norteamericano, la familia de la escritora Julia Davis. Vivieron muy poco con su padre y mantuvieron escaso contacto con él. Ramón se volvió a casar, tuvo un tercer hijo y con los dos primeros  fue un padre distante y no precisamente ejemplar.   En las novelas  Los cinco libros de Ariadna y  Siete domingos rojos,  escribió sobre Amparo

Por su parte, su hijo Ramón Sénder Barayón, músico, artista y escritor  residente desde la niñez en EE.UU., escribió  Muerte en Zamora,  en memoria y homenaje a su madre. Sénder Barayón fundó la comuna “Morning Star” y el famoso laboratorio experimental de música electrónica San Francisco Tape Music Center. Es uno de los pioneros de la música electrónica americana y una figura importante de la contracultura estadounidense de los sesenta. En la Bahía de San Francisco (California) es una celebridad.

En cuanto a su hija, es monja benedictina.

Sender Barayón, Ramón. A death in Zamora. Albuquerque (NM), University of New Mexico, 1989.

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