Ana María Martínez Sagi fue una reportera, poeta, sindicalista y feminista española, campeona nacional de lanzamiento de jabalina y pionera del deporte femenino español.
Nació en Barcelona en 1907. Su familia pertenecía a la alta burguesía. Su padre, José Martínez Taxe, se dedicaba al comercio textil. Fue la tercera de cuatro hermanos: Mari Pepa, Armando, Ana María y Beatriz. Pronto se distinguió por su rebeldía dentro de la familia y por defender sus propias ideas. Sus discusiones con su madre, Consuelo Sagi, fueron frecuentes.
Poeta y periodista
En 1930, cuando tenía 23 años, decidió viajar sola a Madrid para presentar su primer libro de poesía, Caminos. El libro fue reseñado por la escritora barcelonesa del grupo de las “sin sombrero” Elisabeth Mulder, quien le dedicó un extenso comentario en La Noche (17-5-1930) con el título “Una mujer que canta”. La obra suscitó interés y el escritor Rafael Cansinos-Assens la entrevistó en La Libertad (6-7-1930).
Durante la Segunda República española, fue una de las periodistas más leídas, junto con Josefina Carabias (madre de la también periodista Carmen Rico Godoy). Ana María entrevistó a personajes muy variados: mendigos, prostitutas, políticos, escritoras como Caterina Albert (Víctor Catalá) y Carmen Monturiol, la intérprete de música María Teresa Vernet, María Pi de Folch (militante de Unión Social), María Carratalá (concertista), Amanda Llebot (militante de Acción Catalana), María Dolores Bargalló (militante de Ezquerra Republicana)… Sus reportajes más significativos fueron quizá los dedicados al sufragio femenino, un tema muy controvertido en el momento, ya que muchas feministas no estaban convencidas de que aquel fuera el momento idóneo para conceder el voto a la mujer. Temían que fuera a votar lo que sus maridos o sus confesores les sugirieran.
Obtuvo por oposición una plaza en el Servicio de Prensa del Ayuntamiento de Barcelona. Fue promotora del Club Femení i d’Esports de esa ciudad, la primera asociación de mujeres trabajadoras que fomentaba el deporte y las actividades culturales, y en la que se alfabetizaba a mujeres.
Como escritora y deportista, pronunció una conferencia en el Lyceum Club sobre Mujer y Deporte, en la que defendió la Igualdad de la mujer. Fue portada de ABC, periódico que le dedicó un reportaje, la portada del suplemento de cultura y una fotografía a página completa (31-10-1931). También lo reflejó la revista Ahora (3-10-1931).
A la vez que publicaba en la prensa, seguía escribiendo poesía. Entre sus principales influencias estaban Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral y otras poetas iberoamericanas. Sus palabras eran a veces desesperanzadas y frecuentemente angustiadas. En una entrevista en La Voz (25-7-1930), el escritor y periodista novecentista Alberto Insúa afirmó que era la heredera de Rosalía de Castro.
Fue amiga de Lorca y de la actriz Margarita Xirgu. En 1932 publicó Inquietud. Elisabeth Mulder le dedicó una nueva reseña en la revista La Noche y escribió para ella el poema “Retrato de Ana María Martínez Sagi”, en el que se reflejaba su estrecha amistad. A este poema, Ana María responde con “Retrato”.
Elisabeth Mulder fue probablemente su gran amor, pero acabaron rompiendo por presiones familiares. Fallecido su padre, su madre intrigó para romper esta relación lesbiana. Elisabeth temió que el posible escándalo con que amenazaba la madre perjudicara a su hijo, todavía pequeño. Escribió una carta de despedida a Ana María, en la que explicaba la oposición de su madre y la imposibilidad de continuar su relación. Nunca más se volvieron a ver. Ana María decidió “consagrar el resto de sus días a perpetuar la memoria de Elisabeth“. Tras la ruptura, escribió el poema “La despedida”.
Pionera del deporte femenino español
El deporte desempeñó un papel clave en su vida, principalmente el lanzamiento de jabalina, tenis y esquí. Lo consideraba necesario para modernizar a la mujer, tanto su cuerpo como su mente.
En 1929 llegó a la final de la copa femenina de tenis, disputada a la tenista Lili Alvárez (campeona en Roma y finalista en Wimbledon). También fue campeona nacional de lanzamiento de jabalina. En 1934, se convirtió en la primera mujer directiva del FC Barcelona. Ninguna mujer había conseguido una posición tan importante en el fútbol internacional. Como directiva, luchó para crear una sección femenina en el Barcelona. Al no conseguirlo, dimitió de su puesto.
En la guerra civil
Durante la guerra civil española, decidió unirse a la Columna Durruti como corresponsal de guerra, con el pseudónimo de “La Aristócrata”. Sus entrevistas al jefe anarquista aparecieron en la prensa hispanoamericana, gracias al carnet de corresponsal que le consiguió el marido de su hermana Mari Pepa en El Tiempo de Bogotá.
Exilio
Al terminar la guerra, su apoyo al bando republicano le hizo exiliarse en Francia. En 1940 residió en París, pero tuvo que huir. En Chartres se enroló en la Resistencia, cuya experiencia reflejó en el poema “La Guerra”. Posteriormente la república francesa la condecoró por sus actividades en la Resistencia. De 1942 a 1947 residió de nuevo en París, dando clases particulares, trabajando para editoriales, componiendo canciones y participando ocasionalmente en programas de radio. Fue profesora de español del escritor francés André Maurois y amiga del escritor madrileño César González-Ruano, quien la definió admirativamente como “poeta, sindicalista y virgen del stadium”.
En 1947 se traslada a Cannes, donde se reinventa como interiorista. Tres años después, se instala en Montauroux. Allí conoce a Claude, un ingeniero con quien empieza una relación. Tienen una hija, Patricia, que fallece de niña.
Su muerte la impulsó a emigrar a EE.UU. Allí trabaja como profesora de español en la Universidad de Illinois. Decide entonces regresar durante breves temporadas a España, a Alcudia, donde había vivido en 1932 momentos de felicidad con Elizabeth Mulder. Sin embargo, se encuentra con la indiferencia de su familia, el olvido de sus antiguos amigos y el desconocimiento social de su poesía. España la había olvidado. Como excepción, en 1970 dio un recital poético en una librería mallorquina.
Laberinto de presencias fue el último libro de poemas que publicó. En él refleja su añoranza de España, el dolor del exilio, la soledad y el recuerdo doloroso de un amor antiguo. A partir de 1969 recogió en “La voz solar” sus nuevos poemas y varios textos manuscritos.
Regresó definitivamente a España en 1975, tras la muerte de Franco. Murió en Moià, en el año 2000. Tenía 93 años.
El escritor Juan Manuel de Prada la buscó y llegó a conocerla personalmente. La convirtió en uno de los personajes principales de su novela Las esquinas del aire. Ana María también aparece en el libro El vestuario de color rosa de Patricia Nell Warren, sobre la historia de la homosexualidad en el deporte.
Más información en wikipedia, en la web Escritoras en la prensa, en el blog Hojas que caen, en este otro blog y aquí.

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