Antonia Rufina Maymón Giménez nació en 1881 en Madrid, hija de padres aragoneses. Estudió Magisterio en la Escuela Normal Femenina de Zaragoza.  Terminó sus estudios con sobresaliente y consiguió el título de maestra de primera enseñanza elemental.  Poco después se casó con el profesor racionalista  Lorenzo Laguna, con el que compartía su ideología anarquista revolucionaria.

Anarquista

Entró a formar parte del Comité Nacional contra la guerra de Marruecos, donde destacó por sus acciones de protesta. También se solidarizó con la lucha de las deportadas catalanas de los procesos de Montjuïc,  realizados tras el atentado anarquista contra la procesión del Corpus de Barcelona, que provocó 12 muertos y 35 heridos Antonia fue detenida y procesada, junto con las activistas Teresa Claramunt y Josefa López.  En esos años empezó a colaborar en diversas publicaciones anarquistas, como  La Escuela Moderna y Cultura y Acción.

Comenzó a aparecer en los medios de comunicación generalistas, por sus actividades revolucionarias. El Heraldo de Aragón la citó como una de las activistas que intervinieron en los actos previos a la Huelga General convocada el 8 de julio de 1911.  Tras los graves incidentes derivados de la huelga en Zaragoza, el matrimonio se exilió a Burdeos.  En el exilio, Antonia siguó participando activamente en las acciones de protesta y demás actos que organizaron los círculos republicanos, socialistas y anarquistas. Lorenzo muere en el exilio.

Dos años después, en 1913, Antonia regresó a España acogiéndose a una amnistía.  Trabajó como maestra en diferentes escuelas, aplicando los principios de la Escuela Racionalista, a la vez que pronunciaba discursos por todo el país.  Durante su  vida, intentó compatibilizar su trabajo como profesora con un activismo polìtico, que nunca abandonó.

Naturista

Impulsora del movimiento naturista en España,  en 1925 participó en el Congreso Naturista de Bilbao. Un año después trabajó en la redacción de Nueva Aurora de Valencia y siguió difundiendo regularmente sus principios en artículos y conferencias.

Ese mismo año, repondió públicamente a una carta de la Sociedad Vegetariana Madrileña, en la que separaba el movimiento naturista de la necesidad de un cambio social y negaba que para la consecución del naturismo fuera necesaria una ruptura social. Antonia defendió vigorosamente que naturismo y anarquismo eran dos ideales que llevaban al mismo punto, siempre que mantuvieran el principio de regeneración humana, ya que -afirmaba- “en el orden natural no caben jerarquías ni injusticias“.

“(…) Para mí no es naturismo aquel que no se preocupa de la vida integral del individuo y como ésta sólo puede desarrollarse dentro de una sociedad igualitaria, sin leyes ni gobiernos, sin explotadores ni explotados, deduzco de aquí la consecuencia de que las ideas naturismo y anarquismo van tan íntimamente unidas, que no pueden separarse sin que a cada una de ellas les falte algo para ser completa.”    Antonia Maymón.    Anarquismo y naturismo (1925)

“(…)  Estoy plenamente convencida de que, criados en plena Naturaleza, bien dirigidas sus aptitudes, desarrollados sus sentimientos para el bien, recibiendo, en fin, una integral educación, (los niños) se transformarán en seres dulces, amorosos, justos y razonables.”

En 1927 presidió el Congreso Naturista de Málaga, que acabaría con una división en este movimiento.

Maestra libertaria y escritora

En 1928 se estableció en Sant Feliu de Guíxols, donde trabajó en la Escuela Horaciana. Posteriormente trabajó en la Escuela Racionalista de Terrassa (creada por la Mutualidad Cultural y Cooperativista de Terrassa), en la Escuela Racionalista de Elda, con Durán y Fontaura, en Alcoy, en Villajoyosa…

Cuando se proclamó  la Segunda República, Antonia se trasladó a Beniaján (Murcia). Allí se estableció de forma definitiva.   Abrió una escuela en su propia casa, fundó un ateneo cultural, desarrolló una importante labor social dirigida a las clases populares, y siguió con su militancia y activismo dentro de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

En 1932 publicó Estudios Racionalistas, donde explica su pensamiento educativo sobre una escuela única y libertaria para niños y niñas, sin distinción de sexos ni de clases sociales, y en la que la enseñanza se basaría en la experimentación.  El intelecto no es patrimonio exclusivo de los adinerados. Y el derecho a instruirse debe ser uno de los más sagrados del ser humano” .

Además de sus Estudios Racionalistas (1932)  y de los ensayos “Humanidad libre. Esbozo racionalista” (1925), “Anarquismo y naturismo” (1925), “Hacia el ideal” (1927) y “Amamos” (1932),  escribió tres novelas breves que publicó en la serie La novela ideal: “Madre” (1925), “La Perla” (1927) y El hijo del camino (1931).

En 1936 participó en el sindicato obrero El Progreso de Beniaján.  Al acabar la Guerra Civil, fue detenida. Condenada a 12 años de prisión, estuvo encarcelada cinco años, hasta 1944.  Dos años más tarde fue detenida durante varios meses.   Al quedar de nuevo en libertad, regresó a  Beniaján, donde se dedicó a dar clases particulares.  Falleció en 1959.   Tenía 78 años.

Más información, en Wikipedia,  en  Movimiento de Renovación Pedagógica, aquí  y aquí.

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