Todas las mañanas, desde hace tantos años que no recuerdo cuándo fue el primero, me tomo en ayunas, después de un gran vaso de agua, una infusión de manzanilla amarga con boldo y una cucharadita de salvado de avena o de trigo. Hace años endulzaba esta infusión con miel. Ahora lo endulzo con stevia. Solo tomo miel de vez en cuando. Las calorías, ya se sabe. Con los años, kilo que coges, kilo que no pierdes.

¿Para qué sirve esta infusión? A mí me hace sentir bien, muy bien. El consumo de manzanilla amarga ayuda a combatir los parásitos intestinales, y fomenta la producción de bilis y la eliminación de gases. Tiene una acción bactericida. El boldo se utiliza fundamentalmente para tratar y evitar dolencias del hígado y de la vesícula. Tomando juntas ambas hierbas estamos tomándonos un depurativo fantástico.

 

A la infusión le echo una cucharada de salvado, normalmente de avena, triturado, porque se disuelve mejor para ayudar el tránsito intestinal. Además el salvado tiene mucha fibra, proteína y pocos carbohidratos, aparte de que ayuda a reducir el colesterol.

Tengo tan interiorizado y soy tan fiel a este ritual mañanero, una costumbre que he heredado de mi madre, que incluso cuando viajo trato de prepararme la infusión allí donde esté. Y para ello soy capaz de desarrollar y poner en juego toda mi imaginación y los recursos más insospechados.

 

Hace relativamente poco leí que un vaso de agua templada con el zumo de medio limón y pimienta de cayena, o con una cucharadita de vinagre de manzana en lugar de la pimienta, alcaliniza el organismo y estimula el hígado, que es nuestro órgano desintoxicante. Como también tiene que ver con el hígado y este es un órgano muy importante, he optado, para variar, por tomar la infusión de boldo y manzanilla un par de semanas y la siguiente semana ingerir ese vaso de agua con limón y vinagre de manzana.

Os animo a probar ambas cosas como remedio natural y no, claro está, como fórmula milagrosa de nada. Os aseguro, eso sí, que a mí me ayuda a mantener mi cuerpo más o menos equilibrado y mi mente más o menos relajada y en forma para empezar el nuevo día… Cualquier otra cosa requiere muchísimo más esfuerzo.