Aspasia nació en la ciudad jónica de Mileto en el año 470 o 475 a.C. Su padre, Axíoco, pertenecía a una familia adinerada y le dio una esmerada educación. En esa ciudad del Asia menor, los niños y las niñas podían convivir en la escuela y estudiar en situación casi de igualdad.
Muy joven se trasladó a Atenas, posiblemente con su hermana mayor y su cuñado Alcibíades. En el año 450 a. C., conoció a Pericles, máxima autoridad política de Atenas e impulsor de una de sus épocas de mayor esplendor. Su belleza, inteligencia y habilidad para deleitar lo enamoraron profundamente. Tras divorciarse de su primera esposa, se convirtió en su amante. Aspasia tenía menos de 30 años. Con él tuvo un hijo, Pericles el joven, futuro estratego (general) ateniense.
Algunos escritores antiguos la calificaron de cortesana o hetaira e incluso afirmaron, sin que se haya confirmado documentalmente, que dirigió un burdel.
Fuera o no una hetera, Aspasia vivía libre de las restricciones legales que reducían el papel de la mujer ateniense casada al ámbito del hogar. Tenía independencia económica, pagaba impuestos y se sentía capacitada para participar en la vida pública de la ciudad.
Brillante retórica e ingeniosa oradora
Desempeñó un papel clave en el florecimiento de la vida cultural de Atenas. Abrió en su casa una escuela de Filosofía, Política y Elocuencia, conocimientos de los que ejercía como maestra. Su casa se convirtió en un centro intelectual. A pesar de que algunos atenienses calificaban su vida de inmoral, la visitaban para que sus mujeres la oyeran conversar y debatir.
Se relacionó con los principales filósofos, artistas y políticos del momento: Anaxágoras, Sócrates, Fidias, Platón… Además de pedirle consejo, Sócrates enviaba a sus alumnos a sus clases de filosofía y retórica: «El mismo Sócrates con sujetos bien conocidos frecuentó su casa, y varios de los que la trataron llevaban mujeres a que la oyesen».
Envidiada por su influencia política
Tras la muerte imprevista durante una epidemia de los dos hijos mayores y legítimos de Pericles (Jantipo y Paralos), nacidos de su primera esposa, la Asamblea concedio a Pericles el joven la ciudadanía y lo hizo su heredero legítimo, una decisión significativa porque el propio Pericles había defendido la ley que limitaba la ciudadanía a aquellos que nacieran de padre y madre atenienses (Aspasia no lo era).
Su estilo de vida demasiado libre e independiente, su condición de extranjera y, sobre todo, su influencia en las decisiones de Pericles, despertaron recelos y hostilidad.
Se la consideró responsable de la Guerra de Samos, en la que, antes de derrotar a esa isla griega, los atenienses sufrieron numerosas pérdidas. Esto la hizo muy impopular. Poco antes de la guerra del Peloponeso, fue acusada también de corromper a las mujeres de Atenas. El poeta cómico Hermipo la acusó de impiedad y la llevó a juicio ante el Aerópago. Allí tuvo que responder y defenderse, ante un tribunal compuesto por 1.500 ciudadanos atenienses.
Aunque de estas y otras acusaciones fue absuelta, todo ello afectó y preocupó a Pericles. Se ha escrito que, durante un juicio, Pericles tuvo un estallido emocional de lágrimas mientras defendía su inocencia. Sin embargo, su amigo, el escultor Fidias, fue condenado y murió en prisión. Y otro amigo, el filosofo presocrático Anaxágoras, también fue acusado por sus creencias religiosas ante la Asamblea ateniense (Ekklesía).
Pero Aspasia siguió viviendo como una mujer libre. Con su ingenio y elocuencia, logró que sus opiniones se tuvieran en cuenta, en un tiempo y un mundo -el de la política- reservados completamente al hombre. Fue tan admirada por unos, como criticada y ridiculizada por otros, por ejemplo Aristófanes, quien la acusó en una comedia de haber sido la causante de la Guerra del Peloponeso.
Ginecóloga
También destacó como ginecóloga y obstetra. Desarrolló remedios naturales. Fue capaz de detectar y prevenir embarazos de riesgo, sugirió tratamientos para el útero cuando estaba en mala posición, mejoró la cirugía para prevenir las varices del útero y las hernias… Sus trabajos constituyen la aportación femenina más importante a la medicina, hasta la obra de Trótula en el siglo XI.
Tras morir Pericles, se casó con Lisicles, otro político ateniense, con el que tuvo a su segundo hijo. Cuando Lisicles murió en la guerra de Caria, se retiró al campo, donde siguió enseñando retórica y elocuencia. Murió aproximadamente en el 401 o 400 a. C., poco antes de la ejecución de Sócrates.
Años después, Plutarco expresó su admiración por una mujer que «supo dirigir a su antojo a los principales hombres del estado; y fue capaz de discutir en términos de igualdad con los mayores filósofos y las mejores mentes de Grecia».
Algunos estudiosos actuales expresan ciertas dudas sobre la historicidad de su vida.
Más información en wikipedia, en riot wencindario y en ecured.

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