El restaurante Cañadío, situado en la Plaza de Cañadío, en Santander, al que luego siguió la apertura de otro Cañadío en Madrid, este en la calle Conde de Peñalver, número 86, tiene pinchos y platos deliciosos.
El otro día cenamos en Cañadío Santander y nos gustó. Imagino que el de Madrid será muy parecido. La decoración es sencilla y minimalista. Da sensación de pulcritud y sosiego. Las mesas y las sillas son cómodas y los camareros muy profesionales y bastante simpáticos.
A la entrada del restaurante se sitúa la zona más informal, donde la mayor parte de la gente estaba picando tapas y raciones, y al fondo está el restaurante propiamente dicho.
El dueño es un santanderino, Paco Quirós, que trabaja, como el mismo dice, una comida sencilla y del norte, y yo añado, con toques innovadores.
En estos días de Semana Santa del norte un poco revueltos, la temperatura del sitio era adecuada, quizá para mi gusto hacía un poco de calor, pero a mí siempre me parece que hace calor. Al resto de mi familia les pareció que la temperatura era la adecuada.
Para compartir, ¡cómo no!, tomamos unas rabas de calamar que estaban buenísimas, croquetas de chorizo lebaniego y de lacón con queso, y albóndigas de bonito y calamar con salsa roja que estaban riquísimas. Este último plato fue el que a mí menos me gustó porque no me gusta mucho la comida poco hecha y estaban poco hechas, pero mi familia las disfrutó a placer.
De segundo tomamos varias cosas: merluza rebozada con pimientos rojos, deliciosa, rape Cañadío con salsa de mejillón y gamba roja, también buenísimo, lenguado a la plancha, muy rico y solomillo con foie. Este último plato, aunque también sabroso, quizá fue el que menos gustó.
De postre la tarta de queso casera nos pareció a todos posiblemente la mejor tarta de queso que habíamos probado nunca. Elaborada con queso pasiego, literalmente se fundía en la boca, riquísima.
El precio medio es de unos 40 euros, con una botella de vino y una de agua. Pero merece la pena porque, por lo menos en Cañadío de Santander, todo estaba espectacular.
Cuando visite el del Madrid os contaré nuestra experiencia. Más información, aquí.

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