Desde el inicio del brote de este virus que la OMS ya ha declarado pandemia global, siempre he sospechado que se trataba de algo más serio de lo que nos contaban. Como a muchos otros, se me hacía muy raro que por una simple gripe se aislaran regiones con millones de habitantes y se levantaran hospitales en diez días. Pero entonces todo sucedía en China, muy lejos, lejísimos de nosotros.
Tirando de hemeroteca, leo ahora un artículo de El País del 31 de enero, justo cuando se decidió aislar a toda el área de Wuhan, en el que se formula la pregunta: ¿Hay riesgo para España? y la respuesta: “El Ministerio de Sanidad considera que “teniendo en cuenta los controles realizados por las autoridades chinas, el riesgo de introducción del virus en España en estos momentos se considera muy bajo”. En todo caso, incluso si el virus llegara, “el impacto para la salud pública” también sería “muy bajo”.”.
Una ciudad casi cerrada
Hoy, 11 de marzo, un mes y medio después, estoy escribiendo esto, mientras mi Whatsapp bulle de noticias, fake o no, relacionadas con el Covid-19. Y todas son a cual más tremenda, y es que esa supuesta gripe que hace dos meses golpeaba con fuerza a China, ya se ha cobrado 52 vidas en España, 31 de ellas en Madrid, que es la Comunidad en la que vivo. Se han suspendido las clases, se han cerrado teatros y museos y se recomienda a la gente que salga a la calle solo si es imprescindible.
¿Cómo es posible que en un mes y medio el panorama haya cambiado tanto? ¿Cómo es posible que hace un mes y medio nos decían que apenas iba a haber impacto en la salud pública y hoy nos dicen que nuestros hospitales están al borde del colapso?
Ante esta situación es normal que sintamos miedo y sospechemos que la información que nos están proporcionando no es fiable. Y según Ferran Lalueza, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, “el miedo constituye un caldo de cultivo inmejorable a la hora de captar nuestra atención, incluso en contextos de saturación informativa… no solo atendemos prioritariamente a aquellos contenidos que conectan con nuestros miedos, sino que también tendemos a divulgarlos con mayor intensidad y celeridad”.
Aunque entre todas las noticias hay algunas “fake”, muchas son audios o textos de profesionales de la medicina que alertan del peligro de esta enfermedad a familiares y amigos y les exhortan a que extremen las precauciones para evitar el contagio. Me llama la atención que en general, sus recomendaciones son más estrictas que las que nos llegan desde organismos oficiales. ¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Es que nuestras autoridades quieren evitar que cunda el pánico y por eso tratan de suavizar la información? ¿O es que los profesionales sanitarios también sienten miedo, no solo por ellos sino por sus familiares y amigos, y tienden a divulgar con mayor intensidad la noticia?
Vulnerabilidad y aislamiento de los mayores y enfermos crónicos
Pero los peores mensajes son los que tienen que ver con lo que para mí es la mayor crueldad de esta enfermedad: la vulnerabilidad de las personas mayores y la soledad con la que tienen que enfrentarse a ella. Es demoledor y doloroso el artículo “Murieron solos”: el triste final de una pareja italiana casada desde hace 60 años que falleció el mismo día por el coronavirus. El hijo de esta pareja italiana relata cómo sus padres estuvieron una semana en casa con fiebre muy alta sin ser atendidos y que cuando finalmente fueron ingresados en un hospital, la enfermedad ya estaba muy avanzada y no se pudo hacer nada por ellos. Entiendo perfectamente la angustia que habrá pasado este hijo durante toda enfermedad de sus padres y el tremendo dolor de pensar que finalmente murieron solos.
Cuando una persona se infecta, por protocolo, tiene que estar aislada. Esta medida es lógica si se quiere frenar el avance de este virus canalla. Pero cuando el infectado es una persona mayor que muy probablemente no pueda superarlo, es terrible pensar que tenga que vivir este aislamiento en soledad. Todos los que tenemos familiares mayores rezamos para no tener que enfrentarnos a esta situación. Y para que esto termine cuanto antes.

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