Este movimiento internacional estudiantil demanda a los gobiernos acciones concretas contra el cambio climático. El viernes 15 de marzo, auspiciados por esta iniciativa, estudiantes de más de 100 países secundaron una huelga internacional por el clima. Las movilizaciones incluyeron manifestaciones y concentraciones en 1.700 ciudades de todo el mundo, 60 de ellas en España.

La manifestación de Madrid consiguió reunir a varios miles de estudiantes que marcharon desde la Puerta del Sol hasta el Congreso, donde pretendían emular a Greta Thunberg, impulsora de este movimiento, con una sentada frente al edificio. Y esto no ha hecho nada más que empezar.

Tengo que reconocer que, partiendo de que estoy completamente de acuerdo con las reivindicaciones de los jóvenes, al fin y al cabo el futuro es suyo y se lo estamos machacando, la figura de Greta Thunberg ha despertado mi curiosidad.

¿Quién es Greta Thunberg?

Es una estudiante sueca de 16 años que, en agosto de 2018, tras el verano más caluroso de Suecia de los últimos 262 años, decidió plantarse cada día durante tres semanas frente al Parlamento de su país, para demandar a su gobierno que cumpliese con el Acuerdo de París sobre el clima. En septiembre, Greta cambió su modo de protesta y decidió ausentarse de clase cada viernes. Así nacieron los Fridays for future o Viernes por el Futuro. Las acciones de Greta alcanzaron tremenda notoriedad, gracias a las redes sociales y ha logrado el apoyo de numerosas asociaciones ecologistas y estudiantiles de todo el mundo. Es tal su popularidad, que ya ha sido invitada como ponente a foros tan importantes como la ONU, el Consejo Europeo, la cumbre del clima en Katowice y el Foro económico mundial de Davos. Lo último es que ha sido nominada al Premio Nobel de la Paz.

El por qué las acciones de Greta Thunberg han alcanzado semejante repercusión en tan poco tiempo es digno de análisis.

Greta está diagnosticada con el síndrome de Asperger. Las personas con Asperger suelen ser muy inteligentes, pero en general carecen de empatía, por lo que tienen problemas para relacionarse y sociabilizar. Algunas se obsesionan con determinados temas hasta la extenuación. Quizá esta sea la razón por la que, cuando Greta tenía 10 años y oyó hablar por primera vez del cambio climático, empezó a leer y documentarse de manera obsesiva sobre el tema, hasta caer en una severa depresión, al ver la pasividad de los gobiernos y de la sociedad ante este grave problema. Dejó de hablar, de salir a la calle y de comer.

Puedo imaginar la angustia de sus padres que, con tal de ver a su hija contenta, abrazaron sus ideas ecologistas, se convirtieron en veganos y dejaron de desplazarse en avión. Su madre es una famosa cantante de ópera, que canceló indefinidamente todas sus representaciones en América. Esto le dio alas y confianza para pensar que podía cambiar las cosas. Las altas temperaturas del verano pasado y la consecuente ola de incendios en Suecia fueron el detonante para que decidiera pasar a la acción.

Una de las cosas que más llaman la atención de Greta es su aspecto aniñado. Aunque tiene 16 años, podría pasar perfectamente por una niña de 10 u 11. Mide menos de 1,50m y se peina con unas largas trenzas. Creo que una parte importante de su éxito mediático radica en esa imagen inocente. En eso y en su “incontinencia verbal”, probablemente motivada por su Asperger, que le ha llevado a decir a los políticos suecos: “Os importa una mierda nuestro futuro”  y a los millonarios del foro de Davos “Hay gente que dice que la crisis climática es algo que hemos creado entre todos. Pero si todo el mundo es culpable, nadie es responsable. Y claro que hay responsables: empresas y personas con capacidad de decisión que sabían perfectamente las cosas tan valiosas que estaban sacrificando a cambio de acumular unas riquezas inimaginables. Creo que muchos de ustedes, de los que están aquí hoy, forman parte de ese grupo”. Se puede decir más alto, pero no más claro.

Cuando le conté a mi hija de 19 años lo que había “descubierto” de Greta y que yo pensaba que su aspecto y su síndrome de Asperger habían motivado buena parte de su éxito, me contesto: “¿Y?“¿No le da vergüenza a la gente que haya tenido que venir una niña con Asperger o sin él a cantarles las cuarenta? Lo importante es el mensaje y lo que está consiguiendo.” Y tiene toda la razón.