Estaba hace poco en la piscina, en animada charla con un vecino y amigo con el que suelo departir de los temas más variados, para disfrute de ambos -y quiero creer de los que nos escuchan en la piscina de la comunidad-, -admirador y muchas veces crítico de este blog- cuando el utilizó un término que me hizo mucha gracia “anglopaletos”, que son personas, que de una forma sistemática, utilizan miles de anglicismos en sus conversaciones, charlas, sus presentaciones, sin necesidad de ello porque existe la palabra o la expresión adecuada en español.
Este amigo, es profesor de universidad en varias entidades de prestigio y me comentaba cómo observa, con cierto cabreo, que cada vez la gente, y sobre todo a las nuevas generaciones, les encanta incluir términos y expresiones en inglés, en todos los temas y en todos los ámbitos de su vida, haciendo gala de su dominio de esta lengua. Y llegamos ambos a la misma conclusión, que ya hemos comentado otras veces en alguna de nuestras entradas, y es que muchas veces la gente, a través de la utilización de miles de términos en inglés, intentan ocultar las carencias que tienen, incluso las lagunas que tienen, en sus conocimientos técnicos, creyéndose que los demás no nos damos cuenta de la verdadera realidad que subyace en esa especie de esnobismo absurdo.
Escuchaba también el otro día en la radio que se había realizado una encuesta entre un número representativo de personas a las que se les preguntaba qué era lo importante para ellas en el trabajo, y porque estaban en muchos casos descontentas en el mismo y se querían cambiar. La respuesta no por se obvia dejó de sorprender a los entrevistadores. La gente entrevistada dijo que lo que más valoraban era tener un buen jefe. Pero ser un buen jefe para ellos no era ser un gran líder o hacer gala de las más avanzadas técnicas de gestión de sus equipos, o hablar muy bien inglés, ni estar formados en las más novedosas técnicas de dirección de personas, sino que lo que realmente valoraba la gente y les hacía estar felices en su trabajo y no intentar cambiarse por todos los medios, era que su jefe tuviera la capacidad técnica y los conocimientos necesarios para saber hacer bien su trabajo y que además supiera hacer el trabajo de sus subordinados (como vas a enseñar algo si no sabes hacerlo tú).
Es obvio verdad, desde el punto de vista del sentido común que, aunque algunos nos digan que es el menos común de los sentidos, sabemos que la gente que lo utiliza normalmente es gente inteligente. El sentido común nos dice que lo que necesitamos es que nuestro jefe esté ahí principalmente porque sabe y no por otras cosas.
Pensé ¡madre mía!, con la de dinero que se gastan las compañías, las empresas, los partidos, en mostrar a sus responsables como personas con una imagen moderna, como grandes gestores, como …, y al final lo que queremos todos, es que el que nos mande sepa y sepa más que nosotros. Con lo fácil que sería centrarse en esto y dejar de lado tanta estupidez e ignorancia.
Como se lamentaba un profesor con muchos años de experiencia a sus espaldas: “Antes era recomendable y se fomentaba que los niños en vacaciones dedicaran una pequeña parte del día a hacer los famosos cuadernos de verano, para no olvidar lo aprendido, y en cambio, esta sugerencia ahora está mal vista. Los niños los tres meses de verano deberían dedicarse al esparcimiento como si el aprendizaje y el cultivo del intelecto no fuera algo a subrayar siempre.
En fin, que no necesitamos encuestas para saber, y menos todavía las mujeres, que los cantos de sirena de los anglopaletos y de los lideres sin sustento intelectual detrás, lo único que nos provocan son risas. Pero a ver si no nos quedamos en las encuestas y nos ponemos manos a la obra.
Dios nos libre de la dictadura de los esnobs y aquí si me permito utilizar un anglicismo, que mediante la utilización de otro idioma o de las más variopintas tácticas intentan aparentar lo que no son y, sobre todo, ocultar lo que no saben.

Totalmente de acuerdo. El español tiene 4 veces más vocabulario que el inglés. Todos los términos anglosajones los podemos traducir al español. Lo que más me crispan los nervios es el mal uso del verbo aplicar. Se aplica una teoría, y si un niño era muy estudioso se le decía que era muy aplicado. Cuando escucho a los jóvenes decir que han aplicado a tal o cual empresa para intentar entrar en ella, estoy a punto de cometer un homicidio, pero voluntario. Usar el verebo inglés “To Aply” y castellanizarlo es un sistoma de anglopaletismo. Es español tenemos, no una, si no varias alternativas:
1. Estoy optando a este trabajo
2. Me estoy postulando para este trabajo
3. Estoy ofertandome para este trabajo
O más sencillo
4. He mandado mi curriculo a este trabajo