Hildegart Rodríguez Carballeira fue una niña prodigio, superdotada, sexóloga, escritora, política y abogada, asesinada por su madre a los 18 años. Una mujer con convicciones teóricas, que no tuvo tiempo de experimentar.
Aurora Rodríguez Carballeira -socialista y feminista gallega- decidió tener una hija y diseñar su educación, para que fuera un modelo de mujer avanzada, libre y ejemplo internacional por sus ideas. Su dura biografía le había hecho desarrollar un gran interés por la defensa de los derechos de la mujer. Tenía además ideas reformadoras y eugenésicas (filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos, para crear personas fuertes, sanas e inteligentes).
Como padre biológico, buscó a un hombre que nunca pudiese reclamar al bebé. Eligió como “colaborador fisiológico” al sacerdote castrense leridano Alberto Pallás, quizá también por sus muchos estudios y su demostrada inteligencia, aunque su visión social fuera opuesta.
Se quedó embarazada en Ferrol (La Coruña). Una vez confirmado el embarazo, Aurora se trasladó a Madrid. Allí nació Hildegart en 1914, en la calle de Juanelo, 3 (Lavapiés). En su partida de nacimiento, fue inscrita como “Hildegart Leocadia Georgina Hermenegilda María del Pilar Rodríguez Carballeira”. A pesar de ser atea militante, la madre bautizó a la niña. El nombre de Hildegart fue un homenaje a la erudita santa Hildegarda de Bingen y, sobre todo, al que ella pensaba que era su significado en alemán “Jardín de Sabiduría“. El padre pudo visitar a la niña hasta los cuatro años. Cuando Aurora sopesó que podría empezar a tener alguna influencia en ella, prohibió las visitas.
Hildegart, una niña superdotada, leía desde los dos años, escribía desde los tres y a los diecisiete, se había licenciado en Derecho con sobresaliente. Fue la abogada más joven de España, mientras estudiaba, a la vez, dos nuevas carreras: Filosofía y Letras, y Medicina.
Socialista y anarquista
Desde adolescente, colaboró activamente con el PSOE y la UGT. Fue vicepresidenta de las juventudes socialistas. Tenía un amplio apoyo entre las bases, pero los dirigentes recelaban de ella e intentaron reducir su presencia pública. Durante la Segunda República Española, se fue desencantando con la política socialista, sobre todo de Azaña. En 1932 publicó una carta en el periódico La Libertad, en la que criticaba una posible alianza del PSOE con un candidato en su opinión reaccionario. Fue expulsada. Tras esto se acercó a los extremismos. Se hizo miembro del Partido Republicano Democrático Federal y se convirtió en una dura crítica de los “socialenchufistas“. Empezó a criticar el marxismo y a defender planteamientos anarquistas. Publicó ¿Se equivocó Marx…? ¿Fracasa el socialismo?
Sexóloga
Hildegart colaboraba con la Liga Mundial para la reforma sexual, en cuyo movimiento fue muy activa. Estuvo en contacto con la vanguardia europea dedicada a este tema. Se carteaba con Havelock Ellis, Magnus Hirschfeld, Norman Haire y Jonathan Leunbach, entre otros. Cuando se fundó la Liga Española para la Reforma Sexual, que presidía el doctor Gregorio Marañón, fue elegida secretaria.
Publicó dieciséis monografías sobre diferentes aspectos de la sexualidad. Su Profilaxis anticoncepcional vendió, solo en Madrid, 8.000 ejemplares en la primera semana. Otros de sus escritos fueron Perversiones sexuales. El instinto sexual y sus manifestaciones mórbidas, Cómo se curan y cómo se evitan las enfermedades venéreas, La rebeldía sexual de la juventud, El problema sexual tratado por una mujer española, La limitación de la prole. Un deber del proletariado consciente, Tres amores históricos. Estudio comparativo de los amores de Romeo y Julieta, Abelardo y Eloísa y los Amantes de Teruel…
Era una sexóloga virgen.
Escritora
Desde los catorce años, escribió para numerosos periódicos y revistas. Publicó más de 150 artículos en El Socialista, La Tierra, Estudios, Sexualidad, Orto, Renovación, La Libertad, Gaceta Médica, Heraldo de Madrid, etc. Publicó 15 libros, que fueron valorados y comentados por Magnus Hirschfeld, Havelock Ellis, H. G. Wells, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset… e incluso por el presidente de la República Juan Negrín.
Los intelectuales europeos empezaron a conocerla y a admirarla. Mantuvo una extensa correspondencia con el escritor y filósofo británico de ideología laborista H. G. Wells, al que acompañó durante su visita a Madrid.
Proyecto roto
El experimento de Aurora cumplió sus expectativas, pues Hildegart se convirtió en una personalidad de cierto interés internacional antes de los 18 años (si no hubiera sido española, su relevancia y fama habrían sido mucho mayores). Pero la libertad en la que la había educado y su enorme capacidad intelectual la llevaron a querer seguir su propio camino y a defender sus propias ideas. Apenas había vivido; todas sus opiniones y reflexiones eran teóricas, intelectuales; le había llegado el momento de empezar a conocer y experimentar sobre aquello que defendía.
Empezaba a ser necesario que Hildegart se separara de su madre y desarrollara libremente su potencial. Pero era menor de edad. El ofrecimiento de H. G. Wells a Hildegart de que lo acompañara a Londres como ayudante, acentuó la actitud posesiva de Aurora y fue uno de los elementos que despertó los paranoicos miedos que empezó a bullir su mente. “La he traído al mundo para que se ocupara de la condición de la mujer, y no de asuntos de socialeros y comuneros”. Para escapar de su control asfixiante, Hildegart intentó varias veces alejarse moderadamente de Aurora, pero esta respondía con amenazas de suicidio.
Una noche de 1933, Aurora disparó a su hija tres tiros en la cabeza y uno en el corazón, mientras dormía en la cama. Tenía 18 años. La asesinó, porque vio que se separaba de “su proyecto” y escapaba a su control. Temía que el deterioro de su relación alejase a Hildegart del destino para el que la había concebido y creado. Nunca se arrepintió. Repetía que volvería a hacerlo. “El escultor, tras descubrir la más mínima imperfección en su obra, la destruye”. Durante el juicio, la acusación afirmó que las causas últimas de su personalidad psicopática radicaban en sus “ideas eugenésicas”. Fue condenada a 28 años de cárcel, que cumplió en su mayor parte en el centro psiquiátrico de Ciempozuelos (Madrid). Murió de cáncer en 1955. Tenía 75 años. Fue enterrada en una fosa común.
Más información en Diario de Ferrol, wikipedia, Carmen Domingo (Mi querida hija Hildegart), Fernando Arrabal (La Virgen Roja), profesora María Rosa Cal Martínez.

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