Las tres autoras de este blog procedemos del campo tecnológico y a él seguimos vinculadas, de manera directa o indirecta. Todos somos conscientes de que la tecnología está avanzando y cambiando las cosas cada vez a más velocidad y que va a cambiar radicalmente, ya lo está haciendo, desde los sistemas económicos, a las relaciones de poder, los liderazgos, la forma de afrontar la vida, la seguridad, la relación entre las personas, todo, lo está cambiando todo.

En mi opinión, estamos en una especie de encrucijada, en un cambio de paradigma que va mucho más rápido de lo que nos gustaría, para poder analizarlo con cierto sosiego y objetividad. Como casi no tenemos tiempo de reaccionar, porque cuando queremos darnos cuenta tenemos los cambios encima y en marcha, lo importante es que las personas que producen y desarrollan esa tecnología representen a toda la población y se muevan y apliquen principios éticos, morales y de conformidad con la ley.

De cómo se produzca el desarrollo de la tecnología y de que criterios y pautas se apliquen dependerá, el que la tecnología mejore nuestra vida o nos meta en una dinámica imposible de controlar que produzca mayores desigualdades y problemas de difícil solución. La tecnología, dependiendo de cómo y quién la desarrolle y de cómo se utilice, dará resultados deseados o indeseados.

Los grandes avances que estamos viendo en inteligencia artificial generan una gran expectación, pero también producen, en mucha gente, un cierto desconcierto, un desasosiego (en personas con una edad ya avanzada, en aquellos que no tienen fácil acceso a la tecnología o en los que creen que van a salir perdiendo).

La inteligencia artificial emula a la mente humana pero difícilmente va a poder sustituirla en toda su integridad y en toda su esencia. Porque es desarrollada por seres humanos que se van a servir de ella, es importante que no olvidemos que tiene que ayudar a mejorar la vida de todos, sin olvidarse de nadie, por eso es más importante que nunca incorporar mujeres en su desarrollo. Solo podremos avanzar realmente si el desarrollo y el uso de la tecnología, de la inteligencia artificial, va indisolublemente unida a la ética y a la moral, consustancial por otra parte con los seres humanos,

Contar con un gran número de mujeres tomando decisiones en todos los campos, pero especialmente en la ciencia, es esencial para una tecnología más inclusiva, más igualitaria, más humana. La diversidad de enfoques que aportan las mujeres produce grandes beneficios para todos, Por ello que no haya o haya pocas mujeres en el ámbito científico, influye negativamente en el futuro de la sociedad y de todas las personas que la integramos.

En los diferentes ámbitos en los que no se tiene casi en cuenta a las mujeres salen resultados sesgados que solo benefician a una parte de la población y que dejan a más de la mitad de la otra sin cobertura adecuada. Por ejemplo, ya está comprobado que en determinadas enfermedades los tratamientos tienen una mayor efectividad en un sector de la población porque la casuística del otro no se ha tenido en cuenta. Que se reclame la igualdad de oportunidades y de derechos no significa que hombres y mujeres seamos ni físicamente ni mentalmente iguales, por lo tanto, no puede haber estudios científicos o médicos que acaben dejando fuera a la mitad de la población por no contar con otros aspectos que hay que considerar.

Simplemente si pensamos en los métodos anticonceptivos estos se han desarrollado mucho más pensando que sean las mujeres quienes los utilicen y por ello se investiga y se ponen menos esfuerzos para obtener métodos anticonceptivos fiables que hagan recaer la obligación de tomar medidas a los hombres.

Hay muchas menos mujeres que hombres desarrolladores y el desarrollo de código es la base de la inteligencia artificial. Es una realidad que esta rama, para las mujeres, es mucho menos atractiva. Por ello, por esa gran diferencia, muchas veces el código desarrollado acaba teniendo sesgos y por ello no es aplicable en condiciones iguales tanto a hombres como mujeres.

También son muchas muchísimas las mujeres que se ocupan de sus hijos de sus padres de sus familias y muchas veces no pueden y otras no quieren renunciar a ello, por eso el facilitarles la vida es muy importante y ahí también tienen que estar presente la Inteligencia artificial. Ya hay muchos estudios que aseguran que si hubiera una mayor participación de mujeres en el diseño de las ciudades estas serían más amigables y más adecuadas para que en ellas puedan vivir personas mayores, incapacitados, niños. Al final todos nosotros.

No basta con decir que hay que intentar que las mujeres estudien las famosas STEM. Las mujeres tienen una forma distinta de abordar la ciencia, incluso yo diría de ver el mundo, por eso el esfuerzo debe de venir de modelos que resulten mucho más atractivos para ellas, para nosotras, y de una forma de plantearla que sea mucho más apetecible para las mujeres.

Solo haciendo un verdadero esfuerzo por buscar otra forma de ponerse en los zapatos femeninos, se logrará atraer a mujeres a unos campos tan masculinizados y reservados a los hombres. Solo queriendo realmente todos que las mujeres formen una parte importante de la nueva era y de todo lo que ello supone, se logrará cambiar el mundo. Al final como decía mi abuela “no hay atajo sin trabajo”.