Como ya he comentado alguna vez, me encanta leer. De hecho, lo mejor de mi nueva condición laboral es tener tiempo para dedicarle a la lectura. Leo casi todo lo que cae en mis manos, además de los libros que adquiero porque me los han recomendado amigos o críticos en los que confío. Aprovecho aquí para hacer mención a una página que suelo consultar en busca de sugerencias, porque los gustos literarios de su autora, Clara Ortega, coinciden casi al cien por cien con los míos:  Me encanta leer.

Hace ya días terminé la lectura de un libro, del que no recuerdo la procedencia, que me gustó especialmente, de hecho, se lo he recomendado a todos mis amigos lectores. Se trata de la novela La reina de los helados, The Ice Cream Queen of Orchard Street en su versión original, de la escritora norteamericana Susane Jane Gilman. Tanto la autora como el libro eran totalmente desconocidos para mí y esta es quizá una de las razones por las que me sorprendió tan gratamente.

Hay algunos libros que me han gustado especialmente de los que no he escrito ninguna reseña. Se trata de obras reconocidas y ensalzadas por la crítica con tanta profusión, que no creo que yo pueda añadir nada más. De los que he leído últimamente, podría citar: Patria de Fernando Aramburu, El cuento de la criada de Margaret Atwood, y La chica del tren y Escrito en el agua de Paula Hawkins.

“La reina de los helados” es la historia, narrada en primera persona, de Lillian Dunkle, nacida como Malka Teynovsky en Rusia. Los Teynovsky eran una familia judía que emigró a Nueva York huyendo de los pogromos que tuvieron lugar en Rusia a principios del siglo XX. Malka y su familia llegan a Nueva York dispuestos a cumplir el sueño americano. Sin embargo, ese sueño dura muy poco tiempo y la cruda realidad hace que la familia prácticamente se desintegre en pocos años. Malka es adoptada por una familia italiana, los Dinello, y decide cambiar su nombre por Lillian María. Su matrimonio con Ben Dunkle la convierte en Lillian Dunkle.

Con setenta y cinco años, Lillian hace en el libro un repaso de su vida, de sus sueños y de sus emociones de una forma tan sincera e irónica, que en ocasiones puede resultar cruel.  Su historia es la de una mujer emprendedora que consigue crear un imperio en el sector de los helados, de ahí el título del libro, y no repara en ningún tipo de consideración para conseguirlo. Paralelamente a la historia de Lillian, el libro describe el progreso de la ciudad de Nueva York durante la mayor parte del siglo XX.

La personalidad de Lillian me ha resultado fascinante en especial por su espíritu de superación y su tenacidad y determinación. Lillian es una mujer ambiciosa, muy ambiciosa, y quizá esa sea una de las cosas que más “chirrían” de su personalidad. A las mujeres de mi generación, y por supuesto anteriores, nos han educado en la convicción de que la ambición en una mujer, porque no era el caso de los hombres sino todo lo contrario, es un defecto horrible sinónimo de soberbia y de falta de humildad. Afortunadamente las cosas están cambiando.

En el caso de Lillian, la ambición del triunfo, de cumplir el sueño americano, no viene motivada tanto por un deseo de poder y riqueza como para conseguir la aprobación paterna y materna. Ese deseo de ser querida es lo que creo que me ha despertado una tremenda ternura hacia ella y lo que ha hecho que le perdone casi todo. Eso y lo tremendamente divertida, irónica y mordaz que puede llegar a ser.

Como mujer emprendedora, es una auténtica crack. Recomiendo el libro especialmente a todos aquellos que trabajan en el mundo del marketing. Una parte muy importante del secreto de su éxito reside en la innovación y en la explotación con fines comerciales de lo que hoy en día llamamos Responsabilidad Social Corporativa.

Es un libro escrito de forma muy inteligente y amena. Y no es que lo diga yo, fue elegido uno de los mejores libros del año por Los Angeles Times, USA Today y Chicago Tribune.

Como curiosidad, ésta es la primera novela de Susane Jane Gilman aunque no su primer libro. Susane ha escrito tres libros de ensayo, todos sobre el empoderamiento de la mujer en la sociedad actual. Que conste que no tenía ni idea cuando lo leí.