Luisa de Medrano Bravo de Lagunas Cienfuegos, llamada también Lucía de Medrano, nació en Atienza (Guadalajara) en 1484. Fue contemporánea de Beatriz Galindo “La Latina”, maestra de latín y gramática de la reina Isabel la Católica y preceptora de sus hijos.
Era hija de Diego López de Medrano y de Magdalena Bravo de Lagunas, una familia de la baja nobleza vinculada a la corte de Isabel I de Castilla. Tuvo ocho hermanos; uno de ellos, Luis, fue catedrático y rector de la Universidad de Salamanca. De su casa natal todavía queda huella en Atienza, junto al actual Arco de la Virgen, en aquel tiempo, de Pere Farfán.
Algunos de sus familiares murieron durante la reconquisa de Granada, en 1487: E los cristianos avían recibido muy gran daño en el comienzo, e fueron dellos muertos mas de cincuenta e otros feridos, entre los cuales murieron tres hombres principales: Garci Bravo, Alcayde de Atienza; e Diego de Medrano su yerno e Gabriel de Sotomayor, caballeros esforzados e de noble linaje… La reina Isabel agradecida prometió a sus viudas: Ocuparnos hemos de vos e vuestros hijos para siempre… Así con sus hermanos y hermanas, Luisa tuvo la oportunidad de educarse en la corte (Tordesillas, Medina del Campo, Ávila, Segovia, Salamanca…) y recibir formación.
Durante los siglos XV y XVI el humanismo renacentista creó un contexto favorable para la educación femenina. Durante el reinado de Isabel I se impulsó el acceso de la mujer a la cultura, obviamente para quienes tuvieran medios, que eran muy pocas. Las mujeres de las clases privilegiadas tuvieron la oportunidad de recibir, al igual que los miembros masculinos de sus familias, educación y formación en filosofía y cultura y lenguas clásicas. Las que se dedicaron al estudio y tuvieron talento para aprovechar esa oportunidad se convirtieron en admiradas eruditas que formaron parte de los círculos humanistas. Luisa pertenece a ese grupo de mujeres renacentistas famosas por su cultura, inteligencia y erudición, las puellae doctae, junto a Luisa Sigea, Paula Vicente, Joana Vaz…
En la cátedra de Antonio de Nebrija
Hasta tal punto destacó en conocimientos, que en 1508 impartió clases en la Universidad de Salamanca, sustituyendo a Antonio de Nebrija, uno de los mayores humanistas de su tiempo y autor de la primera gramática castellana. Solo tenía 24 años. Allí dio lecciones de Latín, Filosofía, Derecho... probablemente como catedrática. A la vez escribía poesía, filosofía…, y publicaba. Fue la primera mujer que conozcamos que logró ejercer como profesora universitaria en el mundo. Por los datos de que disponemos, se adelantó en siglos a las primeras profesoras de universidad de otros países europeos.
Su figura aparece en el Cronicón de Pedro de Torres, rector de Salamanca, y en las cartas y escritos de Lucio Marineo Sículo, entre otros. Este último la conoció en la universidad. En su Opus Epistolarum (Valladolid, 1514) reflejó su admiración por la inteligencia de Luisa:
“(…) Tu que en las letras y elocuencia has levantado bien alta la cabeza por encima de los hombres, que eres en España la única niña y tierna joven que trabajas con diligencia y aplicación no la lana sino el libro; no el huso sino la pluma; no la aguja sino el estilo”.
Tambien dice haberla oído “(…) hablando como orador, mas también leyendo y declarando en el Estudio de Salamanca libros latinos públicamente”. Pedro de Torres afirma haberla visto ejerciendo su saber, al tiempo que elogia su elocuencia y juventud.
Murió en Salamanca, aproximadamente en 1514. Tenía alrededor de 42 años. Fatalmente, toda su obra poética y filosófica se ha perdido y, desde el siglo XIX, su figura ha sido totalmente olvidada. Ahora empieza tímidamente a recuperarse. 
Sin embargo, en su tiempo y en los siglos siguientes se contaba que su talento fue mayor que el de La Latina. Gil González Dávila en 1615, Nicolás Antonio en 1672, Bernardo Dorado en 1776… señalaron: “Doña Luisa de Medrano, si no igualó, excedió a Beatriz Galindo”. Los estudiosos Clemencín en 1821, Manuel Hermenegildo Dávila en 1849, Vidal y Díaz en 1869, Villar y Macías en 1887, Menéndez Pelayo en 1896… también la elogiaron.
En los archivos de la biblioteca de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid se menciona un retrato de Luisa en tabla.
Elogio de Lucio Marineo Sículo
Las palabras de este humanista e historiador siciliano, capellán del rey Fernando el Católico e impulsor del Renacimiento español, desvelan brevemente la visión que sobre la mujer se tenía a principios del S. XVI:
“La fama de tu elocuencia me hizo conocer tu gran saber de estudios antes de haberte visto nunca. Ahora, después de verte, me resulta aún más sabia y más bella de lo que pude imaginar, joven cultísima. Y después de oírte me ha causado gran admiración tu saber y tu ornada oratoria, sobre todo tratándose de una mujer llena de gracia y belleza, y en plena juventud.
He aquí a una jovencita de bellísimo rostro que aventaja a todos los españoles en el dominio de la lengua romana. ¡Oh felices padres que engendraron tal hija! Debes mucho, clarísima niña, a Dios omnipotente y bondadoso por tu inteligencia. Mucho debes agradecer a tus padres que no te dedicaron a los oficios comunes entre las mujeres, ni a los trabajos corporales, en sí tan ingratos por su caducidad, sino que a los estudios liberales te consagraron, que son elevados y de eterna duración.
Y te deben ellos a ti no poco, que su esperanza y ambición con tu constancia y gran estudio superaste. Te debe España entera mucho, pues con las glorias de tu nombre y de tu erudición la ilustras. Yo también, niña dignísima, te soy deudor de algo que nunca te sabré pagar. Puesto que a las Musas, ni a las Sibilas, no envidio; ni a los Vates, ni a las Pitonisas. Ahora ya me es fácil creer lo que antes dudaba, que fueron muy elocuentes las hijas de Lelio y Hortensio, en Roma; las de Stesícoro, en Sicilia, y otras mujeres más.
Ahora es cuando me he convencido de que a las mujeres, Natura no negó ingenio, pues en nuestro tiempo, a través de ti, puede ser comprobado, que en las letras y elocuencia has levantado bien alta la cabeza por encima de los hombres, que eres en España la única niña y tierna joven que trabajas con diligencia y aplicación no la lana sino el libro, no el huso sino la pluma, ni la aguja sino el estilo.
Adiós, y si en algo quieres utilizar mis servicios, estoy plenamente a tu disposición. Otra vez adiós, con el ruego de que a través de alguna carta de tu salud y de tu vida me hagas saber”.
Más información: en Henares al día, en el blog de Tomás Gismera Velasco, en el blog de TifloHomero y aquí.

María Isidra de Guzmán y de la Cerda, primera Doctora en Filosofía y Letras Humanas por la Universidad de Alcalá de Henares, se examinó el 6 de junio de 1785. Primera en entrar en la Real Academia de la Lengua Española como socia de honor, primera en la Sociedad Vascongada de Amigos del País, primera en la Sociedad Matritense.
Saludos
Mª Jesús Vázquez Madruga
Y que nos quieres decir con eso? Aquí se está hablando de Luisa de Medrano muy anterior a la mujer que nombra….y Luisa fue la primera catedrática y la primer mujer en impartir clases en la universidad…. sustituyo a Nebrija en su cátedra de latín….
En Slamanca jamás nos hemos olvidado de Luisa de Medrano, siempre ha estado presente en nuestras mentes y en nuestra universidad, Tanto Beatriz tiene su propia cale como Luisa , tiene un instituto, son personaje muy queridos. Y esperamos que pronto tengan su medallón correspondiente en nuestra querida plaza, porque lo merecen