Casi todos los días echo un vistazo a revistas y blogs de moda. Me gusta y me relaja. Dependiendo de la hora en que los lea,  normalmente  por la noche, si encuentro algo que me gusta o me interesa me produce una cierta excitación positiva y, como consecuencia, después me cuesta un poco dormir. Qué le vamos a hacer. De todos modos, con frecuencia hay algo que hace que me cueste dormir o que me altere el sueño o que me despierte en mitad de la noche. ¿No os pasa a vosotras que con los años cada vez dormimos un poquito peor?

 

Una de las cosas que es mi seña de identidad desde la adolescencia es el color de mi sombra de ojos. Al principio, cuando empecé pintarme, era azul turquesa. Mi madre y mi tía se pintaban con la misma sombra contenida en una especie de tubito azul nacarado, que teníamos que encontrar fuera como fuera, removiendo Roma con Santiago. Poco después acabo siendo verde y el verde ha sido mi color favorito de sombra de ojos toda mi vida.

Reivindico esos colores de sombras y, si os quedan bien, os animo a utilizarlos. Las mujeres en la madurez ya nos hemos liberado de muchas limitaciones y constreñimientos y, aunque la mayor parte del mundo y sobre todo la juventud apoye unos ojos con sombras lo más naturales posible, para que parezca que no vas maquillada aunque te hayas tirado más tiempo y vayas más maquillada que nadie, yo abogo por estas sombras acompañadas de unos labios en tonos más claros o nude.  Por lo menos de vez en cuando.

 

Las sombras azules, sobre todo para ojos marrones pero también las verdes y ambas para los ojos claros, azules y verdes, te dan un toque especial y diferente. Quedan mejor las que tienden a mate. También hay que jugar con un colorete no muy fuerte y unos labios claros, pero hacen que los ojos ganen expresividad.

El otro día entré en el supermercado de una cadena muy conocida y dos de las cajeras, que no estaban casi “arregladas” (llevaban el pelo recogido descuidadamente y  tampoco el uniforme las ayudaba ), llevaban la sombra de un verde vibrante, que -creedme- las hacía sentirse seguras de sí mismas. O eso transmitían.

Atreveos con ello. Hay un montón de marcas muy baratas que ofrecen estos colores. Yo descubrí en Canarias las de la marca Lola, que están muy bien de precio y me gustan mucho, aunque ahora son difíciles de encontrar.

 

El azul es el color del cielo y del mar. Se  asocia con la estabilidad y la profundidad y representa la lealtad, la confianza, la sabiduría, la inteligencia, la fe, la verdad y el cielo eterno. El verde es el color por excelencia de la naturaleza. Representa armonía, crecimiento, exuberancia, fertilidad, frescura… y tiene una fuerte relación a nivel emocional con la seguridad. No hay dos colores que nos describan mejor en nuestra madurez.