María de Zayas y Sotomayor es la autora de varias novelas cortas de tema amoroso protagonizadas por mujeres. Están escritas con un estilo realista, picaresco y ameno, y con un tono apasionado al que añade pinceladas eróticas.

Nació en Madrid en 1590, hija de un capitán de Infantería y caballero de la orden de Santiago. Vivió varios años en Zaragoza, viajó con su familia por Italia, principalmente por Nápoles, y quizá conoció Francia. Murió en 1661 en Madrid. No sabemos si permaneció soltera o se casó, ni tampoco si tuvo hijos.

Obras

Novelas ejemplares y amorosas (publicada en 1637, en Zaragoza), Novelas y saraos (Madrid, 1647) y Parte segunda del Sarao y entretenimientos honestos (Desengaños amorosos) (Madrid, 1649). También escribió la comedia La traición en la amistad y varios poemas.

Lope de Vega, en El laurel de Apolo, elogió su talento y su obra, en la que se perciben influencias de las Novelas Ejemplares de Cervantes y del Decamerón de Bocaccio. Castillo Solórzano, en su novela La Garduña de Sevilla, la llama «Sibila de Madrid». «En estos tiempos luce y campea con felices lauros el ingenio de doña María de Zayas y Sotomayor, que con justo título ha merecido el nombre de Sibila de Madrid, adquirido por sus admirables versos, por su felice ingenio y gran prudencia, habiendo sacado de la estampa un libro de 10 novelas que son 10 asombros para los que escriben deste género, pues la meditada prosa, el artificio dellas y los versos que interpola, es todo tan admirable, que acobarda las más valientes plumas de nuestra España».

Sus personajes femeninos -mujeres fuertes, decididas y poco timoratas, que intentan seguir sus deseos sexuales- y sus críticas a la situación de la mujer causaron escándalo y, a la vez, la hicieron muy popular en su época. A pesar de que en el siglo XVIII se prohibió reeditar sus novelas, sus obras fueron reimpresas a escondidas en formato pequeño, para poder llevarlas consigo y esconderlas. Además muchos de sus fragmentos se siguieron transmitiendo oralmente, sobre todo por mujeres jóvenes que coincidían con su crítica.

La honra

En sus narraciones denunciaba las dificultades y limitaciones que sufrían las mujeres. Censuraba la educación «castradora» que recibían. Defendía el derecho a su buen nombre, a la cultura y al renombre literario. Y criticaba explícitamente las ideas sobre el honor y la honra, que, en su opinión, perjudicaban a la mujer.

«Por tenernos sujetas desde que nacimos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la verg|enza, dándonos por espadas ruecas, y por libros almohadillas».

Sus protagonistas son, en general, mujeres de la alta o baja aristocracia, que siguen sus impulsos amorosos no solo por atracción sexual, sino sobre todo como un acto de libertad individual. Sorprende la desenvoltura con que algunas se comportan en el aspecto amatorio, algo insólito en su tiempo: desde la que persigue a un hombre que ve por el balcón, hasta la que esconde un amante negro en el establo para devorarlo sexualmente o la que vive infinitos adulterios.

Como mujer barroca, su vision de la vida es pesimista. En Desengaños amorosos aparecen matrimonios infelices, mujeres melancólicas, otras perseguidas, gabinetes siniestros donde se juega a la magia negra para manipular a la dama que intenta ser constante…

¿La primera feminista española moderna?

María pretende que tomemos conciencia de la “opresión” masculina y transformemos este mundo regido por y para ellos. Con orgullo femenino, afirma.Puesto que las almas no son hombres ni mujeres, ¿qué razón hay para que ellos sean sabios y nosotras no podamos serlo?”  Al galán que expresa su deseo de encontrar mujer tonta y honrada, le dice: «Y ¿cómo sabrá ser honrada la que no sabe en qué consiste el serlo?»     En otro fragmento escribe “(…) Y como son los hombres los que presiden en todo, jamás cuentan los malos pagos que dan, sino los que les dan; y si bien lo miran, ellos cometen la culpa, y ellas siguen tras su opinión, pensando que aciertan; que lo cierto es que no hubiera malas mujeres si no hubiera malos hombres“. También escribe «¿Qué más desengaño aguardáis que el desdoro de vuestra fama en manos de los hombres?»(…) ¿Es posible que con tantas cosas como habéis visto y oído no reconozcáis que en los hombres no dura más la voluntad que mientras dura el apetito, y en acabándose, se acabó?»

Para explicar la procedencia de su punto de vista, algunos estudiosos afirman que se trata de un antimachismo causado por un desengaño personal. Otros hablan de una denuncia intelectual  derivada de observar con mirada crítica el papel y el trato que se le daba a la mujer.

“De manera que no voy fuera de camino en que los hombres de temor y envidia las privan de las letras y las armas, como hacen los moros a los cristianos que han de servir donde hay mujeres; que los hacen eunucos por estar seguros de ellos.   ¡Ah, damas hermosas, qué os pudiera decir, si supiera que como soy oída no había de ser murmurada!   ¡Ea, dejemos las galas, rosas y rizos, y volvamos por nosotras: unas, con el entendimiento, y otras, con las armas!”

La popularidad de su narrativa se refleja en las muchas ediciones y traducciones de su obra durante el siglo de Oro.  En 1656 sus obras ya se habían traducido al francés. No solo fue imitada, sino que incluso el poeta Paul Scarron, muy amigo de Madame de Sévigné y primer marido de Madame de Maintenon (segunda esposa morganática del rey Luis XIV), se apropió de varias de sus novelas. Scarron, que plagió a la mayoría de autores importantes del barroco español, insertó entre sus obras tres de las novelas de María  y una cuarta en la Novela cómica.

Durante el siglo XIX fue olvidada y en el XX,  afortunadamente ha vuelto a ser leída y estudiada.

Más información, Instituto Cervantes,  Wikipedia