Mary Astell, considerada la primera feminista inglesa, nació en Newcastle upon Tyne (Inglaterra) en 1666, en una familia de clase media venida  a menos. Era hija de Mary Errington, criada como católica,  y de Peter Astell, un monárquico anglicano que dirigía una empresa carbonera. Tuvo dos hermanos. Uno de ellos, William, murió siendo niño.

Como era mujer, su familia no dedicó demasiados esfuerzos a su educación. Pero desde los ocho años, su tío Ralph Astell, un sacerdote anglicano suspendido por la Iglesia  por su alcoholismo, le enseñó matemáticas, filosofía y algunas lenguas modernas.  Ralph, que ejerció bastante influencia en su sobrina, era un neoplatónico, miembro de una escuela filosófica racionalista de Cambridge, que basaba sus enseñanzas en Aristóteles, Platón y Pitágoras.

Su padre murió cuando ella tenía doce años y la dejó sin dote, lo que podría haber supuesto una dificultad para el matrimonio. Su madre invirtió lo que quedaba del patrimonio familiar en la educación superior de su hermano, por lo que ella y Mary tuvieron que mudarse a casa de una tía. Aun así, vivió una juventud feliz en Newcastle, gozando de la soledad y la lectura.

Cuando tenía 22 años mueren su madre y su tía.  Decidida a no casarse, se muda a Chelsea (Londres). Allí se rodeó de  un círculo literario de mujeres cultas, ricas e influyentes, todas solteras o viudas sin intención de casarse de nuevo (Lady Mary Chudleigh, Elizabeth Thomas, Judith Drake, Elizabeth Elstob, Lady Mary Wortley Montagu, Elisabeth Hasting, Ann Coventry…) Compartían desde libros hasta remedios caseros, reconocían la autoridad moral de Mary y la ayudaron a publicar sus obras. Este círculo de amigas constituyó su familia.

También tuvo relación con el Arzobispo de Canterbury, William Sancroft, famoso por sus obras de caridad, quien le brindó ayuda económica y le presentó al futuro editor de sus libros.

Mary destacaba por su capacidad para debatir sobre la situación de la mujer. Utilizaba la concepción de Descartes sobre el dualismo (mente separada del cuerpo) para defender la idea de que mujeres y hombres tienen la misma capacidad para razonar y pensar.

Un propuesta seria para las mujeres… por una amante de su sexo

Convencida de que para ser dueñas de sus vidas las mujeres necesitaban una buena formación intelectual, luchó para que la educación de la mujer estuviera a la altura de la del hombre y que no se redujera a pintar, bordar, bailar, cantar y tocar un instrumento.

En su libro A Serious Proposal to the Ladies, for the Advancement of Their True and Greatest Interest, publicado por primera vez en 1694, reivindica la creación de centros para mujeres que ofrecieran una  formación completa, tanto religiosa como de otros conocimientos productivos, de modo que pudieran elegir otras opciones vitales, aparte de ser madres o monjas.

Retiro religioso

Proponía que las mujeres vivieran en un entorno protegido, fuera de la influencia de la sociedad patriarcal. “Dios -afirmaba- ha dado a las mujeres lo mismo que a los hombres: almas inteligentes”.  Se trataría de un espacio distinto pero similar al que las monjas de los siglos anteriores habían construido en sus monasterios, donde se dedicaban a su propia formación, viviendo todas en comunidad y aisladas de los hombres.

En este lugar orientado al desarrollo personal, las mujeres podrían permanecer el tiempo que quisieran, no existiría abadesa ni confesor y el centro se financiaría con 500 libras de cada una. La amistad y el afecto sería el vínculo entre profesoras y estudiantes. Además de a la oración, las mujeres se dedicarían a meditar, cultivar la amistad, hacer obras de caridad,  estudiar y leer obras selectas. Diariamente se reunirían para rezar y semanalmente para ir a misa y  ayunar.  Su objetivo era que las mujeres pudieran convertirse en seres autosuficientes, tanto emocional como intelectualmente.  Y que gozaran de paz, libertad y felicidad.

Su propuesta nunca fue adoptada y sus ideas fueron satirizadas en la revista Tatler por el escritor Jonathan Swift (autor de Los viajes de Gulliver). Se la acusó, aun siendo anglicana, de ser “demasiado católica” para los ingleses.

El matrimonio

Tras presenciar un caso de divorcio, escribió en 1700 Some Reflections upon Marriage. La obra fue un éxito. Afirmaba que, para que una mujer pueda tener un matrimonio equilibrado, ha de tener una buena educación. En la tercera edición alentaba a las mujeres a que se casaran sobre la base de una sincera amistad, en lugar de hacerlo por necesidad u orgullo social.

Mary no se casó nunca. En su vida privada, fue una mujer instruida que eligió vivir sola, relacionándose con otras mujeres cultas. El matrimonio -pensaba-  suponía un claro estado de inferioridad para la mujer, porque su único papel era dar hijos al esposo mientras este ejercía en la pareja un poder ilimitado. La soltería, unida a la educación y el saber, constituía para ella una manera gratificante de estar en el mundo.

Después de leer los Practical Discourses, upon several Divine subjects de John Norris de Bemerton, Mary empezó a escribirse con él. Las cartas, Letters Concerning the Love of God (1695), permiten conocer sus ideas sobre Dios y la teología.

Para que la mujer tuviera las mismas oportunidades que el hombre de vivir la eternidad con Dios, debía tener formacion y comprender sus experiencias. Criticaba la vanidad y las obsesiones frívolas de algunas, fruto también, en su opinión, de la falta de educación.

Escuela filantrópica

A los 43 años se retiró de la vida pública (1709). Propuso la creación de una facultad universitaria para mujeres, dedicada a la futura reina Ana de Inglaterra y fundó, con la ayuda financiera de Lady Catherine Jones y Lady Elizabeth Hastings,  una escuela de caridad para hijas de militares retirados, dentro de la Sociedad para la difusión  del conocimiento cristiano.

A los sesenta años, una de sus amigas, Lady Jones, la invitó a vivir con ella. Residió en su casa hasta su muerte cinco años más tarde,  después de habérsele practicado una mastectomía del pecho derecho.  En sus últimos días, no quiso ver a nadie. Se quedó en su cuarto con un ataúd, reflexionando sobre Dios.

Si quieres más información, accede al blog Mujeres en la historia,  en Duoda (Universidad de Barcelona), en la Encyclopedia of World Biography  y aquí.