Matilde Pérez Mollá fue la primera alcaldesa de España y una de las primeras de Europa. Gobernó su municipio durante seis años, en los que hizo todo lo posible para llevarlo a la modernidad y beneficiar a los vecinos.

Nació en Cuatretondeta (Quatretondeta), Alicante, en 1858.  Su familia era una de las más acomodadas del pueblo.  Recibió una educación “para señoritas”.  Se casó muy joven con un notario de Alcoy, Rafael Blanes Serra. Cuando lo destinaron a Cartagena, Matilde se trasladó con él. Allí nació su única hija, llamada también Matilde, y allí vivó muchos años.

Rafael murió joven y Matilde se quedó viuda con poco más de 40 años. Decidió entonces regresar a su pueblo, que  tenía entonces 500 habitantes y que, según observó, había evolucionado muy poco. En su opinión, sus vecinos tenían un bajo nivel cultural y la economía seguía siendo pobre.

Apoyaba y confeccionaba mantas de lana para los enfermos de la leprosería de Fontilles, que habían fundado el sacerdote jesuita Carlos Ferrís y el abogado Joaquín Ballester, en 1902.  Hasta 1940, todos los diagnosticados con lepra en España eran llevados obligatoriamente a ese centro situado en la Marina Alta, en el que jesuitas y religiosas franciscanas los atendían, y cuidaban su higiene y alimentación.

Pero, además de dedicarse a su hija, a la caridad y a viajar, enseguida decidió moverse e intentar hacer cosas por su pueblo.

Alcaldesa

En 1924,  el general Cristino Bermúdez de Castro,  gobernador de Alicante,  la designó alcaldesa de Cuatretondeta.  Fue la primera mujer alcalde de España.  No fue elegida democráticamente en unas elecciones libres, ya que entonces gobernaba España  la dictadura de Primo de Rivera.

Durante sus seis años como alcaldesa, modernizó el municipio todo lo que estuvo en su mano. Se construyó la primera carretera del pueblo, que une Cuatretondeta con la vecina localidad de Gorga, a 5 km. Instaló la luz eléctrica en calles y hogares. Luchó  por elevar la formación de sus vecinos. Formó un grupo de teatro. Dio clases gratuitas de piano a varios jóvenes. Escribió artículos costumbristas para el diario “Las Provincias”.  Mujer echada para delante y con un carácter decidido y pragmático,  recorría el pueblo a caballo, supervisando personalmente las obras y otras medidas para mejorarlo.  Era conocida como la  senyora vella (señora vieja),  para diferenciarse de su hija Matilde.

Fue una mujer muy moderna para su época”, afirma María Magdalena Chiquillo, alcaldesa también de ese municipio.  “Viajó mucho. Conoció al rey Alfonso XIII y en su residencia del pueblo recibió a muchas personalidades de otros países, entre otros al presidente de Francia“.

En 1930 dejó su cargo. Murió en 1936. Tenía 78 años.

En 2004, el ayuntamiento de Quatretondeta,  pueblo también del popular escritor de novela rosa Rafael Pérez y Pérez traducido a 22 idiomas,   reconoció y homenajeó públicamente a Matile Pérez Mollá,  dedicándole una calle y colocando una placa en la fachada de la casa donde nació.

Las primera mujeres alcaldes

A esta pionera le siguieron Concepción Pérez Iglesias en el municipio pontevedrés de Portas (1925 y 1930) y Petra Montoro Romero, en Sorihuela del Guadalimar (Jaén), en 1925.

Después fueron designadas Benita Mendalio, en Bolaños de Campos (Valladolid), de 1926 a 1930, y Dolores Codina, en El Talladell (actualmente anexionada a Tárrega, Lérida), en 1927.   La primera mujer alcaldesa por elección popular fue María Domínguez Remón, que tomó posesión el 28 de julio de 1932 en Gallur (Zaragoza).  En una capital de provincia, la primera fue Pilar Careaga, alcaldesa de Bilbao entre 1969 y 1975, durante la dictadura de Franco.

Más información, en Las Provincias,  diario El País, ABC, y  aquí.
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