Mencía Calderón Ocampo fue una exploradora extremeña. Dirigió la expedición a Sudamérica de las primeras cincuenta mujeres españolas hidalgas, tras lo que se empezó a desarrollar una aristocracia colonial en el nuevo mundo.  Fundó dos ciudades, recorrió miles de kilómetros de selva  y sobrevivió a ataques, piratas y caníbales.

Nació en Medellín (Badajoz) en 1514, en el seno de una familia de la baja nobleza.  A los 21 años se casó  con otro hidalgo de su localidad, Juan de Sanabria, un rico caballero viudo.

En 1549, el Consejo de Indias acordó, en Monzón (Huesca), la capitulación por la que se nombraba tercer adelantado del Río de la Plata a su marido, tras el apresamiento  del segundo adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca.  Adelantado era una dignidad que se recibía directamente del rey, para ejecutar una empresa difícil. El adelantado establecía un acuerdo directamente con el monarca y por encima solo tenía al virrey.

Las instrucciones de Juan eran llevar a América a cien parejas con hijos y a doscientos cincuenta solteros, para que se establecieran en dos asentamientos nuevos que debían fundarse en las costas de la isla de Santa Catalina y en el Río de la Plata. El objetivo de la expedición era consolidar las propiedades reales en la costa atlántica, continuamente asediadas  y atacadas por los portugueses, en su puga por el predominio en América.

Pero poco antes de embarcar, y mientras avituallaba los navíos para socorrer a la población de Asunción (actualmente en Paraguay), Juan falleció. Mencía se movió para que Diego, primogénito del primer matrimonio de su marido y que entonces tenía 18 años, heredara los folios reales, en los que constaban los derechos y obligaciones como adelantado, que había firmado el emperador Carlos I.

En 1549, la corte, instalada en Valladolid, confirmó estas capitulaciones. Diego de Sanabria, ya  nuevo adelantado, recibió las instrucciones de “poblar y no de conquistar territorios“.

Pero la familia no tenía recursos suficientes para la magna empresa de llevar en seis barcos a 100 familias, 250 solteros (hombres y mujeres), y otros 150 solteros, además de fundar dos pueblos: uno, fronterizo con los portugueses y otro en la entrada del Río de la Plata.

Así que,  mientras Diego se quedaba en la península para buscar financiación, Mencía, viuda y con hijas, decidió partir hacía el Río de la Plata.

Rumbo a América

La expedición partió de Sanlúcar de Barrameda en 1550. Estaba compuesta por tres naves, el patache San Miguel, la carabela Asunción y la nao San Juan,  y por aproximadamente trescientas personas.  Cincuenta o sesenta de ellas eran mujeres, doncellas para poblar, algunas casadas y otras solteras, que embarcaron por orden real.

Mencía  dirigía este grupo. Con ella viajaban sus hijas María, Mencía y Francisca, junto a muchas familias extremeñas; todos bajo el mando de Juan de Salazar de Espinosa, quien había traído preso a España a Alvar Núñez Cabeza de Vaca.  Juan era el capitán mayor, tesorero de la expedición y quien, el 15 de agosto de 1537, había fundado la ciudad de Asunción (Paraguay).

Otros capitanes eran Cristóbal de Saavedra, Hernando de Salazar y Francisco Becerra. El cronista de la expedición fue Hans Staden, un aventurero alemán, que posteriormente escribió la memoria del viaje.

En el océano

Durante la travesía, la flota sufrió numerosas penurias, soportó graves tempestades, fue atacada por corsarios franceses… Juan de Salazar incluso perdió la nave que capitaneaba.

Pasadas las islas de Cabo Verde, un temporal dispersó las naves. En 1550, cerca del Golfo de Guinea, un pirata abordó al patache. Mencía, adelantada en funciones, mandó redactar un documento para los futuros esposos de Asunción, donde se confirmaba y daba fe del honor de las doncellas que viajaban con ella.

A finales de ese año, el patache y la carabela llegaron a la isla Santa Catalina (actual Florianópolis, Brasil). Pero la nao nunca apareció. Llegaron muy maltrechos y en condiciones terribles. Aun así, “salvóse la vida de todos y el honor de las damas“. Pero los integrantes de la expedición no estaban ya en condiciones de levantar los poblados que la Corona les había ordenado. Decidieron trasladarse a una bahía más resguardada, pero perdieron los dos barcos.  En 1551 se celebraron varias bodas, entre ellas la de María Sanabria, hija de Mencía, con el capitán Hernando de Trejo. Un año después, nació su primer hijo.

Para intentar paliar el hambre, en 1553 se dirigieron a la isla portuguesa de San Vicente, 600 kilómetros al norte. Allí el gobernador Sousa los retuvo durante casi dos años.

Por su parte, Diego, que había salido de Sevilla en 1552, fue desviado de la ruta prevista por la intensidad de los vientos, naufragó en el norte de Venezuela y acabó en el mar Caribe, donde encalló su barco. Después, emprendió viaje por la vía del Perú y su rastro se perdió, tras adentrarse en la Amazonía. Tal vez se afincara en Potosí, pero nunca llegó donde la Corona le había indicado, ni consiguió cumplir las órdenes.  Al conocerse este hecho, Mencía fue desposeída de sus derechos como adelantada.

Cuando el gobernador portugués Sousa autorizó por fin la salida de los españoles de la isla, estos se dividieron en dos grupos. En  1555 partieron hacia Asunción Juan de Salazar, su esposa Isabel Contreras, sus hijas, gentes de oficios y algunos portugueses liderados por los Goes, que llevaron reses bovinas a esa ciudad.

Larga marcha por la selva

Mencía, sus hijas, su yerno el capitán Trejo y el resto de los expedicionarios navegaron hacia el sur.  Aunque ya no era adelantada, Mencía se empeñó en cumplir las cláusulas y obligaciones de su contrato con el rey. Fundó el fuerte de San Francisco, que hoy es São Francisco do Sul. El asentamiento sobrevivió en medio de tremendas dificultades, penurias y peligros. Fueron atacados constantemente por los indios, algunos de ellos antropófagos. En una salida para cazar, desapareció el cronista Hans Staden, secuestrado por los tupinamba. Hans consiguió escapar y dos años después fue rescatado por un barco francés. De regreso a Europa, escribió  Warhaftige Historia und beschreibung eyner landtschafft der Wilnen Nacketen Grimmigen Menschfresser Leuthen in der Newenwelt America (Verdadera historia y descripción de un país de salvajes desnudos, feroces y caníbales, situado en el Nuevo Mundo, América). 

Después de ser atacados por los carios, Mencía y su grupo decidieron abandonar el fuerte. En el otoño de 1555, iniciaron un largo y difícil viaje hacia Paraguay, atravesando selvas, montañas y ríos. Cuando estaban a 50 kilómetros de Asunción, los habitantes de esa ciudad se enteraron de que se acercaba una expedición con mujeres que habían atravesado cientos de kilómetros de selva.  Para aliviar el último tramo del camino, les ofrecieron ayuda, caballos y carros, pero Mencía no aceptó.  En 1556 entró en Asunción, orgullosamente, llena de dignidad y caminando por su propio pie,  seis años después de haber salido de Sanlúcar. Y con ella, 21 mujeres y 22 hombres que la habían seguido a través de medio mundo.

El gobernador de Asunción, Martínez de Irala, repartió encomiendas a Mencía y a su familia, lo que les permitió vivir con cierta dignidad en América.

Aunque no se ha encontrado su testamento, se cree que murió en Asunción en el último cuarto del XVI, siendo ya anciana.   A pesar de que protagonizó sin apenas medios un peligroso y aventurero viaje de seis años por un  mundo desconocido, algo inédito en una mujer de su tiempo, hoy está olvidada.

Más información, wikipedia, Medellín historia, ensayo biográfico de «Mencía Calderón» de Eloísa Gómez-LucenaEl mundo.