Hace poco leyendo un artículo publicado en el World Economic Fórum, sobre los 10 hábitos que hacen mentalmente fuertes, no podía dejar de pensar que, aunque hay personas seguro de ambos sexos que lo practican, en mi opinión, son más las mujeres que, sin casi darse cuenta, sin ni siquiera hacerlo de forma consciente, tienen los hábitos citados.
“Luchar cuando te sientes derrotado”. Si la mayor parte de las féminas no siguiéramos luchando, contra viento y marea, cuando nos sentimos derrotadas en algo, no sé qué hubiera pasado. La vida de las mujeres y de muchas cosas de las que hacen a diario es un continuo desafío, a veces, incluso peligroso, y, sino que se lo digan a muchas de las que dan sus opiniones en las redes sociales. Es una realidad que, aunque suponga un verdadero esfuerzo casi diario, las mujeres pasan la vida superando los desafíos que, simplemente, supone su día a día.
“Retrasar la gratificación”. Este sí que me encanta. Si de retrasar la gratificación se trata, nadie como las mujeres para saberlo. Ellas se han pasado la vida sufriendo en sus propias carnes el retraso de las gratificaciones. Especialmente en el campo laboral muchas muchísimas han estado esperando una gratificación a su esfuerzo y su trabajo, y esa gratificación, en algunos casos, ni siquiera ha llegado. Y en las familias, pues muchas veces en la familia también, dando por supuesto las cosas, las gratificaciones tardan mucho más de lo que deberían.
“Cometer errores e intentarlo de nuevo”. Otra cosa característica de las mujeres es, en general cometer menos errores porque ponen bastante cuidado en lo que hacen, pero si los cometen, intentan de nuevo, mil veces si hace falta, las cosas. Podríamos afirmar que incluso no habiendo cometido errores o siendo estos de tan poca entidad que podrían haber pasado desapercibidos, se esfuerzan para hacer las cosas lo más perfectas posibles.
“Tener las emociones bajo control”. Aquí debe de estar el problema. Porque, en este, muchas mujeres se caen con todo el equipo. Nuestra naturaleza o nuestro aprendizaje o la zona que tenemos más desarrollada en nuestro cerebro, o que se yo, pero podría ser la rabia que nos da que nos tomen el pelo o ciertas injusticias flagrantes, nos impide, en muchas ocasiones, mantener esas emociones bajo control. Aunque luchemos contra ello. A veces nos es imposible, aun siendo conscientes de que esto nos perjudica total y absolutamente en todos los ámbitos y, sobre todo, en el profesional. Otra cosa que aprender de nuestros alter ego.
“Hacer las cosas que temes”. Hasta casi nuestra generación o por lo menos hasta la de nuestras madres se educó a las mujeres para temer muchas cosas y, aun así, las mujeres se han pasado la vida haciendo todo lo que tenían que hacer, lo temieran o no. El día a día las enfrenta a situaciones que temen y, sin embargo, se lanzan a ellas de cabeza, aunque les cueste la vida. La debilidad femenina está en el temor no de que nos ocurra algo a nosotras sino a los que queremos y ese temor es insalvable.
“Liderar cuando nadie más te sigue”. Esto sí que es bueno. Las mujeres se pasan la vida liderando, pero siempre parece que lidera otro. No olvidemos que los líderes aparentes no son siempre los reales.
“Centrarse en los detalles”. Dios mío si no se nos escapa nada o casi nada. Ahí está el problema. Las mujeres bajan a tal nivel de detalle que eso se vuelve muchas veces contra ellas.
“Ser amable con las personas que son groseras contigo”. En esto nos llevamos la palma siempre, o casi siempre, las mujeres son amables y conciliadoras, muchas veces, con gente realmente grosera o maleducada. Ya sabéis nuestra máxima- para la amabilidad siempre hay tiempo- pero lo cortés no quita lo valiente. El que seamos amables con gente grosera no significa que se lo hagamos notar a la persona en cuestión, de forma clara o subliminar, lo consideramos casi un deber.
“Responsable de tus acciones sin importar cual sean”. Nadie como las mujeres para responsabilizarse de sus acciones e incluso diría de las de los demás en pos de valores o de beneficios superiores. El problema es que vemos que muchas veces quien tiene que responsabilizarse no lo hace y se va de rositas y al final se nos acaba cargando con el “muerto”.
Conclusión: si estos hábitos hacen mentalmente fuerte a la gente y esa fuerza es la que parece da el éxito ¿Cómo es posible que las mujeres no lo tengan ya hace tiempo sobre todo en el plano laboral o profesional? ¿No será que al final dado que las mujeres son mentalmente bastante fuertes, abusando de ello, se prefiera elegir a los mentalmente más débiles o no tan fuertes para no mostrar la propia debilidad? ¿O es que tener las emociones bajo control perjudica notablemente a las mujeres porque enseñan sus cartas? Pensemos sobre ello.

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