Como cada año, el martes de la primera semana de octubre, el pasado día 2, la Real Academia de Ciencias Sueca anunciaba los galardonados con el Nobel de Física de 2018.

La Academia de Ciencias Sueca decide cada año a quién se concede el premio de Física, a partir de propuestas recibidas de instituciones académicas de todo el mundo. El Nobel se otorga a un máximo de tres investigadores, que se reparten los nueve millones de coronas suecas (unos 872.000 euros) con que está dotado el premio.

Este año la Real Academia de Ciencias Sueca ha concedido el galardón al estadounidense Arthur Ashkin, el francés Gérard Mourou y la canadiense Donna Strickland, que se convierte así en la primera mujer en ganar el Nobel de Física desde 1963.

Los premiados recibirán el galardón por sus invenciones revolucionarias en el campo de la física de los láseres, en la década de los 80, que son muy utilizadas hoy en día. Arthur Ashkin, investigador retirado de los Laboratorios Bell (Nueva Jersey, EE.UU.), recibirá la mitad del premio por la invención de “las pinzas ópticas y su aplicación a los sistemas biológicos”. Este avance permite manipular objetos extremadamente pequeños, como células y virus, con pinzas hechas de luz láser.  Donna Strickland, de 59 años y profesora asociada de la Universidad de Waterloo en Canadá y Gérard Mourou, de la Escuela Politécnica de París recibirán la otra mitad, por la invención de un “método para generar pulsos ópticos ultracortos de alta intensidad”. Aquella investigación fue el trabajo de doctorado de Strickland que fue dirigido por Mourou. Una de sus aplicaciones más populares son las intervenciones quirúrgicas para corregir la miopía, en las que se utiliza la técnica desarrollada por Strickland.

Es sorprendente y dice mucho sobre la falta de Igualdad que solo tres mujeres hayan recibido el Nobel de Física desde su creación en 1901. Y es igualmente sorprendente que Donna Strickland, después de una contribución tan importante, siga siendo profesora asociada, no titular, de su universidad.

Solo dos mujeres habían ganado el Nobel de Física hasta ahora. La última que lo había obtenido fue la estadounidense de origen alemán Maria Goeppert-Mayer en 1963, por proponer el modelo de capas del núcleo de los átomos. Anteriormente lo había ganado la francesa de origen polaco Marie Curie en 1903, junto con su marido Pierre Curie y el científico Henri Becquerel, por sus investigaciones sobre la radioactividad.  En realidad, la Academia Francesa de Ciencias  solo había propuesto a los dos hombres para el premio; Marie Curie fue incluida por la insistencia de su marido. Curie repitió en 1911 al ganar el Nobel de Química en solitario, por descubrir los elementos radio y polonio.

También hubiera debido ganar el Nobel de Física la astrofísica británica Jocelyn Bell Burnell, cuyo descubrimiento de los púlsares fue reconocido con el Nobel de Física en 1974. El galardón, sin embargo, se otorgó a Antony Hewish, ya que Jocelyn Bell Burnell era estudiante de doctorado en el momento en que hizo el descubrimiento y Hewish era quien le dirigía la tesis… Sin palabras.

Pensaba que habría más mujeres que habían ganado el Nobel de Física. Tiene que haber mayor reconocimiento para las físicas y supongo que de ahora en adelante habrá más que ganen este premio. Yo me siento honrada de ser una de ellas“, declaró Donna Strickland en una rueda de prensa, tras el anuncio de su galardón.

Solo 48 mujeres han sido galardonadas con un Premio Nobel desde 1901 hasta 2017, en comparación con 892 hombres. Doce lo han logrado en Medicina o Fisiología, cuatro en Química, dos en Física y catorce en Literatura. Por último, dieciséis mujeres han sido reconocidas con el Nobel de la Paz a lo largo de la historia.

Confiemos en que lo ocurrido este año signifique un cambio de tendencia y que cada vez veamos a más científicas de talento reconocidas con este importante premio. Incluso quizás algún día, el Nobel se otorgue a dos físicos: un estudiante de doctorado y su directora de tesis.

Es curioso que el anuncio del premio de Donna Strickland se haya producido un día después de que el CERN, la organización europea con sede en Ginebra que opera el acelerador de partículas, suspendiera a un científico italiano, Alessandro Strumia, profesor de la Universidad de Pisa, por afirmar en un taller sobre equidad y diversidad al que asistía gran cantidad de mujeres físicas, que la física fue “inventada y construida por hombres“… Pero esto merece otra entrada.