Hemos tardado en volver a escribir porque nuestras vidas, como posiblemente las de muchas de vosotras, han cambiado enormemente. Aunque hemos pasado y estamos pasando por situaciones muy duras, y la vida se nos ha complicado sobremanera, por encima de todo seguimos ahí y somos muy conscientes de que “la vida sigue”.
La vida sigue, para todas las que seguimos aquí, significa de una u otra manera que tenemos y queremos seguir adelante, aunque a veces tengamos que sacar fuerzas de flaqueza y todo se complique. Para nuestra generación, el que la vida siga no significa borrón y cuenta nueva. No significa quitarnos de un plumazo u olvidarnos de lo que nos ha pasado o de las personas a las que tanto hemos querido y que ya no están o que, estando, parece que no son las mismas, sino que precisamente porque sabemos que la vida sigue, sentimos que nos acompañarán siempre tal como las recordamos, como eran o como han sido en sus mejores momentos.
Para todas nosotras que la vida sigue significa seguir estando ahí para quien nos necesite, para nuestros padres, nuestros hermanos, nuestra familia, nuestros amigos. Significa seguir luchando y esforzándonos en el día a día, significa seguir acompañando y cuidando de nuestros hijos, aunque ya sean mayores y lo intentemos hacer sin que ellos se den cuenta o en la sombra.
Para nosotras el que la vida sigue significa transmitir felicidad, sosiego y alegría, aunque nuestro corazón esté profundamente triste por lo que nos ha sucedido y ahoguemos nuestra tristeza y ocultemos nuestro llanto para cuando nadie nos ve.
Para nosotras el que la vida sigue significa seguir formando parte de los proyectos y de la vida de nuestras amigas y apoyarlas, confortarlas y decirles, solo con una mirada, que no están solas, que estamos ahí para lo que necesiten.
Para nosotras el que la vida sigue es hacer de cada día un nuevo comienzo. Es intentar sentirnos jóvenes y con fuerza, aunque las bolsas en nuestros ojos, las patas de gallo o nuestro pecho, ya no tan terso, delate que no somos tan jóvenes, que a veces nos sentimos cansadas y que debemos realizar el doble de esfuerzo para seguir adelante.
Para nosotras el que la vida sigue significa ilusionarnos cada día con las pequeñas cosas con que nos sorprende la vida, porque ya no necesitamos grandes cosas para ser felices. No necesitamos comprarnos ropa, ni estar constantemente viajando, ni salir en cada momento libre. Nos basta con hablar un rato con nuestros hijos, tomarnos un vino con nuestras amigas, tener un rato para leer aquel libro pendiente… o ver lo guapas que han salido esta noche nuestras hijas porque han acabado los exámenes o ha llegado el viernes después de su semana de trabajo, aunque sepamos que, preocupadas por ellas, esa noche no vamos a pegar ojo.
Para nosotras el que la vida sigue significa que nos seguimos cuidando para estar lo mejor posible, aceptando nuestro cuerpo. Que disfrutamos plenamente de esa comida que nos han preparado o de ese restaurante al que vamos de pascuas a ramos, y salimos al mundo con nuestra mejor sonrisa y con nuestras mejores galas, como si fuéramos las maduras protagonistas de And just like that, la secuela de Sexo en Nueva York.
Para nosotras, el que la vida sigue significa poder compaginar y conciliar -aunque sea a salto de mata y con la templanza y la lucidez que nos dan la edad y la experiencia- trabajo, padres, hijos, enfermedades, dificultades, reveses, amigos… y quien nos necesite.
Para nosotras, el que la vida sigue significa hacer de cada día algo nuevo, un nuevo comienzo. Cuando nosotras no podemos por nosotras mismas ver ese nuevo día en todo su esplendor, sabemos que la vida sigue porque nuestras amigas o nuestras parejas, esas con las que llevamos media vida, nos abren los ojos, nos cogen de la mano, nos empujan y nos dicen que sí, que adelante, que LA VIDA SÍ QUE SIGUE.
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