Con el inicio del curso académico, sea en el instituto o en la universidad, muchas de nosotras nos encontramos con un cometido que nos supera: hay que comprar un portátil para el niño. Huelga decir que casi siempre delegamos la misión en ese familiar o amigo al que acudimos cuando tenemos cualquier problema relacionado con la tecnología. Pues bien, como comenté en una de mis primeras entradas, simplemente formulando la pregunta que nos ocupa en el buscador que usamos para navegar por Internet, nos encontraremos algunas guías muy interesantes:

En cualquier guía de compra, hay dos preguntas que tenéis que tener muy claras desde el primer momento:

  • ¿Qué uso se le va a dar al ordenador?
  • ¿Cuánto me quiero o puedo gastar?

Cuando hablamos del uso que tu hijo o hija va a dar al ordenador, es importante que aclares con él o ella si lo quiere para trabajar en casa o si lo va a llevar al instituto o a la universidad.  Si lo va a utilizar para usos normales: acceso a Internet, herramientas ofimáticas y, por supuesto, escuchar música, redes sociales y ver películas o si, por el contrario, va a diseñar videojuegos o producir vídeos. En este último caso, requerirá equipos más especializados y pantallas más grandes.

Para un uso normal, mi recomendación es que, aunque la idea de tu hijo sea trabajar con el ordenador en casa, te decantes por un portátil de 13 o 14 pulgadas y ligero de peso (alrededor de 2Kg), que facilite la movilidad.  Observa que ni tan siquiera he planteado la opción de comprar un equipo de sobremesa; hoy en día prima la movilidad.

Cuando empieces la prospección, una cosa que te puede llamar la atención es que la mayoría de los portátiles vienen sin unidad de DVD. Ya casi no se utilizan, porque los contenidos están o se guardan en la Nube, y además permite aligerar el peso del equipo.

Asimismo, en lugar del clásico disco duro de almacenamiento magnético (HDD), muchos portátiles ahora incluyen memorias de almacenamiento de estado sólido (SSD). Éstas son circuitos electrónicos mucho menos pesados que los discos duros HDD tradicionales, lo que redundará en un menor peso del portátil. Además las memorias SSD son mucho más rápidas que los discos HDD, por lo que la mejora del rendimiento del ordenador es muy apreciable. Normalmente los portátiles con memorias SSD tienen menor capacidad que aquellos con HDD (ya que es más cara), pero teniendo en cuenta que la tendencia es tener los contenidos en la Nube, esto no debería suponer un problema. 256GB de almacenamiento debería ser más que suficiente.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es la duración de la batería. Si necesitas un equipo que va a estar todo el día fuera de casa, la autonomía es esencial. Deberías asegurar que el equipo que compres tenga una autonomía mínima de 6 horas.

Rendimiento del equipo

Para un uso académico el rendimiento del equipo es fundamental. Como verás en todas las páginas que consultes, éste viene determinado por tres elementos fundamentales:

  • El procesador: es el cerebro del ordenador. La potencia del procesador determina la rapidez y la capacidad multitarea del equipo. La mayoría de los equipos que encuentras en las tiendas utilizan procesadores Intel Core: i3, i5 e i7 o Ryzen y Ryzen Pro de AMD.

No inviertas en un nuevo equipo que tenga un procesador inferior a un i3.

  • La memoria RAM: es la memoria de almacenamiento dinámico, en la que se cargan las aplicaciones que se están ejecutando. Cuanta más memoria RAM, más aplicaciones pueden ejecutarse simultáneamente. 4 GB de RAM pueden ser suficientes, pero si te puedes permitir un equipo con 8 GB alargarás la vida del ordenador.
  • Almacenamiento: Ya he explicado las ventajas del almacenamiento SSD, frente a los discos duros HDD. En discos duros HDD ya es normal tener hasta 1TB de almacenamiento; pero en mi opinión, deberías priorizar la velocidad de acceso frente a la cantidad de espacio.

Dependiendo del presupuesto que tengas, puedes invertir en marca o en prestaciones. Las mismas características en distintas marcas pueden suponer precios muy diferentes. En este punto, mi consejo es que, una vez seleccionados los modelos que te puedan interesar, busques en los foros opiniones de los usuarios.   Por muy económico que sea el precio que ofrezca un fabricante, si el equipo da problemas, no funciona bien o tiene un pésimo servicio técnico, habrás hecho un pan como unas tortas.

Por último, cuando ya tengas seleccionado el modelo, busca en Internet la tienda que ofrezca los mejores precios. A veces hay tiendas conocidas que ofrecen promociones de determinadas marcas o modelos con descuentos muy interesantes. En ese caso ¡aprovecha la oportunidad!