Llevo mucho tiempo pensando sobre este concepto del que tanto habla todo el mundo, casi siempre referido a los demás.
La reinvención, como afirma el psiquiatra Luis Rojas Marcos, tiene lugar cuando una persona ha de enfrentarse a un cambio importante en su vida o su entorno. Ese cambio genera una nueva situación que debemos afrontar y a la que nos deberemos adaptar, si realmente queremos salir razonablemente airosos de la misma e incluso seguir viviendo de la mejor manera posible
Es verdad que en una sociedad tan cambiante como la nuestra la reinvención adquiere gran relevancia, pero, como muchos de los conceptos que han existido siempre, aunque ahora se citen sistemáticamente y alcancen el grado de absolutos, la reinvención o la adaptación al cambio al que nos tenemos que enfrentar muchas veces, ha existido siempre y en muchas ocasiones acaba teniendo nombre de mujer.
Llevo viendo toda mi vida viendo a muchas mujeres que no han tenido más remedio que reinventarse en su vida personal, profesional o familiar, una, varias o muchas veces. Y aun con todo el esfuerzo, valentía y desgaste que, no nos engañemos, supone, han salido airosas de la situación.
Muchas mujeres se han tenido que acostumbrar a vivir sin el hombre con el que pensaban iban a pasar toda su vida. Mujeres que dejaron los trabajos y muchas más cosas para dedicarse a su familia. Mujeres que lucharon denodadamente por hacer todo lo mejor posible y casi de un día para otro se encontraron abandonadas por ese hombre que pensaban que tanto las quería. Mujeres, que tras muchos años de matrimonio o de convivencia con su pareja, se quedaron viudas o solas y tuvieron que sacar adelante su vida y las de sus hijos en muchos casos, aprendiendo a vivir sin él.
También he visto a muchas mujeres que, habiendo dedicado a sus empresas o a sus trabajos todo el esfuerzo y el tiempo de que han sido capaces, renunciando a tantas cosas y mejorando su actividad y la de su entorno, se han encontrado que la empresa, de la noche a la mañana, les ha dicho que su actividad se terminaba o que ya no había dinero y las ha dejado sin trabajo con una edad estupenda, pero que la sociedad ya considera mayor, con la consiguiente imposibilidad de encontrar, ya no algo igual a lo que tenían sino incluso mucho peor. Aun así, se han reinventado se han levantado tras el batacazo y nuevamente, con mucho esfuerzo y trabajo, han salido adelante montando sus propios negocios o trabajando en lo que fuera, adaptándose emocional y económicamente a la nueva situación.
No han dejado de reinventarse todas aquellas mujeres que, sin haber terminado todavía de ocuparse de sus hijos, se han encargado de sus padres, muchos de ellos muy mayores o con problemas de salud graves y han integrado esta labor como parte de sus actividades, teniendo que modificar y adaptar su vida para que el resto de los que la componen no se resintiera y tuviera cada uno lo que necesitaba, haciendo verdaderos malabarismos.
Y eso en temas cotidianos, que si pensamos en mujeres violentadas, agredidas, utilizadas, que han sabido salir adelante, y dejar crecer una mujer nueva, luchadora e incluso sin odio ni resquemor… Mujeres que están dando ejemplo de superación, resilencia y mejora. Eso sí que es la reinvención con mayúsculas.
Siempre me pregunto ¿Qué pasaría si los que se tuvieran que reinventar fueran mayoritariamente esos hombres con posiciones privilegiadas y con miles de contactos para los que la reinvención y embarcarse en nuevos proyectos no es más que tirar de agenda y perpetuarse en esa hegemonía que mantuvieron siempre pero ahora en otro lugar, donde sus amigos se han encargado de hacerles hueco? ¿Se reinventarían tan fácilmente?
No digo hombres porque piense que ellos no tienen que reinventarse en determinadas circunstancias ni que muchos no lo hayan hecho, sino porque ahora mismo son los que detentan mayoritariamente el poder y hacen que muchas mujeres no tengan que parar de reinventarse. Quieran o no.
Esto me recuerda a aquella famosa rima de Gustavo Adolfo Bécquer
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
En el tema que nos ocupa diríamos:
¿Qué es reinventarse, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul
¿Qué es reinventarse ¿Y tú me lo preguntas?
La que sabes reinventarte siempre eres tú.

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