Sofonisba Anguissola nació en Cremona (actualmente Italia) en 1535. Era la mayor de seis hermanas y un hermano. Su padre, Amilcare, pertenecía a la baja nobleza genovesa. Por tradicion familiar, llamó a sus hijos con nombres de la antigua Cartago, sobre todo, relacionados con el general Aníbal. Sobonisba fue la bella hija del cartaginés Asdrúbal.

Retrato de familia, 1557. Nivaagaard Museum.

Amilcare fomentó el talento de todos sus hijos, independientemente de su sexo. Cuatro de las hijas fueron pintoras, Elena ingresó en un convento y Minerva fue escritora y latinista. Dentro de ese ambiente familiar, los hermanos recibieran la mejor educación posible.

A los 14 años Sofonisba empezó a estudiar con reputados pintores de su ciudad. Su aprendizaje con artistas locales abrió la puerta para que otras mujeres también pudieran estudiar arte.  A los 19 años viajó a Roma. Allí conoció a Miguel Ángel, quien, al reconocer su talento, le dio informalmente lecciones durante dos años. Fue el maestro que consolidó su talento y oficio.

Aunque contó con el apoyo de su familia y de algunos colegas -y por lo que sabemos, más que ninguna otra mujer de su época- también tropezó con limitaciones. Su clase social, baja nobleza, le recortó oportunidades. Tampoco pudo estudiar anatomía ni dibujar a partir del natural, pues no era decoroso que las mujeres vieran cuerpos desnudos. Sofonisba decidió  centrarse en los retratos, a los que aportó un nuevo estilo. Los miembros de su familia y su propio rostro fueron los protagonistas de muchas de sus obras.

Retratista de la corte española

A los 24 años llega a Madrid, recomendada por el duque de Alba, a quien había retratado en Milán. Se trataba de un puesto para convertirse en pintora de la corte de Felipe II y dama de compañía de la nueva reina Isabel de Valois. La reina y la pintora conectaron enseguida y se hicieron amigas. En Madrid, donde vivió más de 10 años, pintó sobresalientes retratos de todos los miembros de la familia real, originales y llenos de fuerza.

Empezó a colaborar con Alonso Sánchez Coello, quien influyó en su estilo pictórico. Alguna de las obras atribuidas a Sánchez Coello, por ejemplo un retrato del Felipe II, probablemente fue pintado por Sofonisba. Lo mismo ocurre con La dama de armiño atribuido hasta ahora a El Greco.

Matrimonios

Tenía 35 años y seguía soltera. Felipe II, que la admiraba y apreciaba, le “arregló” un matrimonio con el hijo del virrey de Sicilia, Francisco de Moncada. Además le otorgó una generosa dote. La pareja viajó a Italia y se estableció en Palermo, donde su marido falleció.

De vuelta a Cremona, se casó con el noble genovés Orazio Lomellino, capitán del barco en el que viajaba y bastante más joven que ella. La fortuna de Orazio, quien siempre apoyó su trabajo, y la generosa pensión que le había otorgado Felipe II  le permitieron dedicarse de lleno y libremente a pintar. Admirada, recibió visitas frecuentes de sus colegas artistas, entre otros del pintor flamenco Antonio van Dyck.

Murió en Palermo en 1625. Tenía 93 años. Siete años después, cuando habría cumplido 100 años, su viudo colocó una inscripción en su tumba: «A Sofonisba, mi mujer […] quien es recordada entre las mujeres ilustres del mundo, destacando en retratar las imágenes del hombre […] Orazio Lomellino, apenado por la pérdida de su gran amor, en 1632, dedicó este pequeño tributo a tan gran mujer»

Sofonisba fue una pintora excepcional, reconocida en su tiempo, que influyó en muchos de los pintores de la siguiente generación, como Rubens. Además, fue un precedente para otras mujeres artistas, excluidas como ella de la enseñanza académica oficial, y a las que abrió camino.  Tal vez por ser mujer, poco después de su muerte empezó a ser olvidada. Hoy se le atribuyen poco más de 50 obras, varias en museos españoles.

En 2007 Lorenzo de Medici publicó una novela histórica, en la que recrea su figura y los años en la corte española: El secreto de Sofonisba.|

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