Es una evidencia que vivimos en un mundo cada vez más cambiante, pero, sobre todo, un mundo integrado por personas de diferentes culturas, países, razas…, SEXO Y EDAD. En España, en mi opinión, las empresas, no solo no han logrado, sino que ni siquiera intentan, ni hacen el más mínimo esfuerzo, salvo honrosas excepciones, para que en su seno puedan convivir de la mejor forma y, sobre todo, aportando lo mejor, trabajadores de diferentes edades. A la discriminación por sexo se une la discriminación por edad que, como no podía ser de otra manera, además afecta especialmente a las mujeres.
La convivencia en las organizaciones entre profesionales de edades diferentes exige el desarrollo de una nueva competencia que los expertos en gestión y recursos humanos han llamado “Gestión de la diversidad generacional”.
En el estudio sobre “Diagnóstico de la diversidad generacional: análisis del talento intergeneracional en las empresas”, elaborado por el Observatorio Generación & Talento y la Universidad Pontificia de Comillas ICAI-ICADE, se analizaron las diferentes generaciones que forman parte de las plantillas de las empresas Baby Boomers, Generación X, Generación Y y Generación Z. ¡Qué capacidad creativa para los nombres! -Se podrían haber ahorrado los Baby Boomers, porque ya son ejemplares en peligro de extinción
Mira que no soy muy partidaria de todos estos estudios porque pienso que siempre hay argumentos para hacer un estudio y obtener unas conclusiones y, a continuación, hacer otro y obtener exactamente las conclusiones contrarias. Pero tengo que reconocer que, en este caso, por lo menos, en la parte referida a los Baby boomer, a cuyo período inicial pertenecemos las tres mujeres artífices de este blog, se acerca mucho a lo que pensamos.
Una de las principales conclusiones del estudio es que, en realidad, existen más similitudes que diferencias entre las diferentes generaciones y es que todas coinciden en tener un concepto muy elevado de sus competencias. – Si es que todos nos consideramos los más listos del mundo-
Respecto a los Baby boomers se dice literalmente: “Saben que aportan la experiencia necesaria para analizar y tomar decisiones, por eso les estimulan los retos asociados a oportunidades de crecimiento. La incertidumbre ante el futuro les genera gran ansiedad y viven con decepción e incluso tristeza el deterioro de la relación con la empresa tras años de fiel servicio. Retos, respeto y reconocimiento son sus demandas capitales.
Y leyendo los párrafos alusivos a las diferentes generaciones pensaba ,es una realidad que todos los pertenecientes a una u otra tienen tanto que aportar y son tan complementarios que no se entiende como, muchas empresas, con tener personas de la generación Y y Z y algunos de los primeros años de la X, se quedan ya tan contentas.
Yo creo, sin pecar de corporativista, que estos expertos de gestión en la diversidad generacional debieran de buscarse, en su mayor, parte entre mujeres. ¿Y porque digo esto? aparte de por ser mujer y arrimar la ascua a mi sardina, como diría aquel, pues primero porque, sería una tarea complicada que debiera ser ejercida, y sigo plasmando mi opinión personal por personas acostumbradas a gestionar la más variada y variopinta cantidad de temas, con gran esfuerzo, pero sin despeinarse: mujeres. Personas con mano izquierda: mujeres. Personas con paciencia infinita: mujeres. Con empatía: mujeres. Con cercanía: mujeres. Personas capaces de mediar para que los intereses de todos confluyan, aunque tengan ellas que quedarse en un segundo plano: mujeres. Personas acostumbradas a aguantar a unos y otros: mujeres. Personas que pasan sin solución de continuidad de apoyar a la primera edad a apoyar a la cuarta o a la quinta: mujeres. ¡Si es que esta competencia tiene nombre de mujer!
Ahora que el problema va a venir porque no va a ser necesario tener ese especialista, dado que, en muchas de esas empresas ya se han cargado o, dicho más finamente, han prescindido de una y casi la mitad de la otra. Al final, como se va a tener que gestionar solo la Y y la Z pues nos vamos a quedar igual que estábamos. Solo cuando la Y y la Z lleguen a pertenecer a la generación equivalente a los baby boomer de ahora se podrá gestionar esta diversidad generacional, pero ya se habrá perdido el talento, la inteligencia, la experiencia, la capacidad de trabajo y el esfuerzo de toda una generación que junto a sus padres y abuelos tenían una resistencia a prueba de bomba y eso ya empieza a ser una pérdida irreparable. Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor.

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