Hace ya tiempo, el 1 de mayo de 2017, publicamos una entrada sobre el té verde y sus efectos positivos para muchas cosas, pero especialmente para la menopausia. Como continuación de esa entrada hoy nos gustaría hablar del té matcha que hasta hace poco era poco consumido en los países occidentales.
Matcha significa té en polvo. Este té parece que tiene unos 2.500 años, momento en el que fue descubierto por unos monjes chinos, aunque donde se ha popularizado ha sido en Japón.
El té matcha proviene de la misma hoja del té que las otras variedades, pero es diferente como crece, como se produce y como se cosecha. De este se te consume toda la hoja y no solo el agua de la infusión, por lo que contiene mayor cantidad de vitaminas. Las plantas se cubren para ocultarlas del sol varias semanas antes de la cosecha del té verde retrasando su crecimiento.
Las hojas del té matcha son más verdes, teniendo por tanto más cantidad de aminoácidos y clorofila. Los brotes más jóvenes del té son recogidos y secados cuidadosamente, se les aplica vapor ligeramente para evitar la oxidación enzimática y se procede a molerlo lentamente obteniendo un fino polvo verde intenso (matcha).
El té verde se infusiona en agua hirviendo y el té macha, como té en polvo, se echa sobre el agua hirviendo. Esto hace que conserve mejor sus propiedades. Se puede utilizar en postres, con leche de avena, de almendras, en bebidas… Yo lo tomo solo. Lo mejor es calentar el agua hasta que llega a los 80º removiendo ligeramente con un batidor de bambú y luego añadir media cucharadita pequeña de té macha. Se deja reposar y a degustarlo.
Su poder antioxidante es fabuloso, de ahí lo bien que sienta en esa época de cambios de la mujer, como es la menopausia. Es un té que además previene enfermedades crónicas y envejecimiento. Al tener más cantidad de antioxidantes, una taza proporciona tres veces la cantidad de antioxidantes del té verde.
Es rico en L-tianina, por lo cual, relaja y a la vez da energía. Otra cosa estupenda es que esta sustancia ayuda a reducir los niveles de estrés, muy importante también en esta época de cambios hormonales donde más a menudo de lo que nos gustaría nuestros sentimientos están a flor de piel. Este té parece que además ayuda a la memoria y la concentración.
El té matcha contiene también vitamina K que mejora la circulación sanguínea ayudando a combatir ojeras e inflamación. Finalmente ayuda al correcto funcionamiento del metabolismo, previene la retención de líquidos y mejora el tránsito intestinal. Es un té que tiene una especial cantidad de minerales, vitaminas, antioxidantes. También aporta vitamina C, ayudando a eliminar excesos de triglicéridos y colesterol.
No es aconsejable, por su mayor concentración en sustancias, consumir más de dos tazas al día. Yo suelo consumir una y luego tomo té verde normal. A pesar de todos sus beneficios, el matcha contiene una cantidad de cafeína que puede llegar a desencadenar reacciones alérgicas en algunas personas susceptibles. Así que, si vas a tomarlo por primera vez no os tomeis varias tazas de golpe.
El té matcha tiene un precio más alto que los tés verdes de siempre. Conviene comprarlo de buena calidad e incluso orgánico. Aunque en principio la cajita en la que suele venir parezca un poco cara, merece la pena tenerlo y degustar a diario una taza. A mí me encanta su sabor. Endulzándolo con un poco de stevia o azúcar moreno y, como el resto de los tés, y las bebidas que tienen cafeína, tomado con moderación y acompañado de una dieta sana, ejercicio y todas las cosas necesarias para estar lo mejor posible, tiene unos estupendos efectos. Os animamos a probarlo.

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