Tarde o temprano a todas las mujeres nos llega. Por eso es importante pasar la ineludible menopausia lo mejor posible y minimizar sus efectos, en especial uno que a muchas nos agobia: intentar no engordar o engordar lo menos posible. Un efecto que suele darse casi irremediablemente, porque producimos menos estrógenos y el metabolismo actúa con mucha mayor lentitud.

 

Cuando inicié este proceso, le pregunté a mi ginecóloga qué podía hacer para no engordar. Ella, sin endulzarme la respuesta, afirmó: “O comes menos o haces el triple de ejercicio”. Y no hay mucho más que hacer, salvo tomárnoslo con filosofía y entender esta etapa como lo que es, un proceso natural que antes o después llega.

 

Comer menos y mejor es básico. Aquí sí aplica a rajatabla lo de desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo.  La cena – todas lo sabemos- es lo que a la mayoría nos hace engordar más.

 

Sobre qué deberíamos comer durante este período existen un montón de artículos, pero algo que nos ayuda siempre -mi experiencia lo corrobora totalmente- es tomar varias tazas de té verde al día, además de respetar la máxima de comer menos y hacer ejercicio.

 

Yo llevo tomando té toda la vida; desde que era muy joven el té forma parte de mi dieta. Me encanta. Primero fue el té negro, luego el te rojo y ahora el te verde. Incluso cuando me siento en una terraza  en verano pido té verde con mucho hielo y en invierno, también té pero sin hielo, la típica infusión calentita.  Todos los días me voy a la cama con un té verde, que me bebo mientras  leo en mi ipad algún blog o algún tema que me interese. Es mi momento del día, para mí.  Como estoy muy acostumbrada a esta infusion, no me quita el sueño, pero, si no estáis acostumbradas,  no os aconsejo empezar a tomarlo por la noche.

 

Y ¿por qué té verde? Porque aparte de sus propiedades antioxidantes, su alto contenido en catequinas e isoflavonas, su sabor, sus propiedades para estiular el sistema autoinmune y eliminar los cálculos renales…  ayuda a acelerar el metabolismo, es decir, nos ayuda a perder peso.

 

Investigadores de varias universidades han realizado estudios con diferentes grupos de personas para observar los beneficios de esta infusión. Uno de los resultados fue que quienes tomaban té verde bajaban de peso con mayor rapidez que los demás, debido a que facilita la oxidación de la grasa y la termogénesis.

 

¿La cantidad ideal? Aproximadamente cinco tazas al día. Yo me suelo tomar uno después de la comida y de la cena, y otro a media mañana o a media tarde. Además me sirve para aumentar mi energía, y todo ello con prácticamente nada de calorías. Así que ¡os animo a probarlo!

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