Tina de Jarque fue una vedette, cupletista y actriz española, famosa en Europa y EE.UU. durante los años 20. Rodó varias películas e introdujo el jazz en España. Murió fusilada durante la Guerra Civil.

El circo

Constantina de Jarque Santiago  nació en Barcelona en 1906.  Era hija de la artista Constantina de Castro y de Antonio de Jarque,  el payaso Tonitoff.  Su padre creó un tipo de payaso innovador: un tipo de chino, enharinado y vestido con ropajes lujosos. Llevaba la cabeza rasurada, con un solo mechón de pelo hirsuto, en medio de la parte alta de la cabeza y una raya vertical en las comisuras de los labios. Fue aclamado en Rusia y en la mayoría de países europeos. Formó pareja con Antonet, Seiffert, Walter, Totó y Toni Grice. La infancia de Tina transcurrió entre el circo y los escenarios. En su familia, había trapecistas, equilibristas y otros artistas circenses muy populares. Y  pasó largas temporadas en Alemania.

Vedette y  cupletista

Tina era una mujer guapa, conocida por su generosidad y simpatía. Aunque no destacó como buena cantante, tenía una hermosa voz  y era una persona cosmopolita, que hablaba cinco idiomas  (castellano, francés, alemán, inglés y portugués).  A los 16 años ganó un concurso de belleza  en el teatro Novedades y, gracias a su bonita voz, empezó a cantar “cuplés” y a trabajar como artista de variedades. Orientó su vida profesional a la revista, el teatro y el cine. Debutó en el Edén Concert, trabajó después en el Lyon d’Or, en 1921 se presentó en el teatro Romea de Madrid (en la calle Carretas) y en el Teatro Novedades, hoy desaparecidos, y enseguida entró a formar parte de la compañía de revistas de Eulogio Velasco, la mas importante de la época.

Durante los años 20 fue una de las artistas más populares y conocidas de España, casi tanto como Celia Gámez. Participó en revistas de éxito. En plena locura (1926) y La orgía dorada (1928) fueron las dos exitosas revistas que la impulsaron. Hizo giras triunfales por  Hispanoamérica y EE.UU. (1932). En 1930 llegó a codearse con Carmen Miranda en Río de Janeiro. Fue de las primeras artistas en traer el jazz, la bossa nova y la samba a España. En Europa trabajó en Biarritz, París, Berlín… Durante los años treinta, cosechó un gran triunfo con ¡Cómo están las mujeres! del maestro Luna y con la nueva versión de Las corsarias de Alonso. Grabó discos con sus grandes éxitos e hizo películas en Alemania, EE.UU. y España.  

Actriz

En 1922 rodó en Alemania la película Bigamia.  En 1924,  La medalla del torero.  En 1925, la tragedia La mala leyY en 1936, Carne de fieras.  En esta película -que se estrenó en Zaragoza en 1992, 56 años después de ser rodada- interpretó el papel de una mujer adúltera. Rodada en plena Guerra Civil, en ella aparece una belleza rubia en tanga, la Venus Rubia (interpretada por la actriz francesa Marlène Grey), una artista de varietés adúltera que realiza un número musical (Tina),  cuatro leones y un domador, a las órdenes de un director maldito (el director anarquista valenciano Armand Guerra, miembro de la cooperativa Le Cinéma du Peuple y creador en Berlín de una productora para hacer películas entre España y Alemania).

Pionera del desnudo artístico

Fue una de las primeras artistas en aparecer desnuda en un escenario y en la pantalla, y practicó el naturismo.  Todo esto le dio cierta fama de frívola e inmoral. En Nueva York fue la amante del boxeador más célebre del momento, Paulino Uzcudun Eizmendi, tres veces  campeón de Europa de los pesos pesados, y mantuvo una relación sentimental con el actor cómico Carlos Saldaña.

En el camerino de la cupletista  era habitual ver a militares de alta graduación y a hombres de la alta burguesía, admiradores de la artista. Entre los hombres de negocios que la visitaban estaba el banquero Juan March, de quien posiblemente fue amante. Estas pseudoamistades la perjudicaron gravemente durante la Guerra Civil. Los anarquistas recelaban de ella, sospechando que, aunque cantaba  en los festivales republicanos, podía ser una espía del bando nacional.  Se llegó a decir  que era una concubina de lujo y que dirigía un burdel de alto nivel en Atocha, que era entonces zona de espionaje, aunque nada de esto se ha podido comprobar y  tiene nulos visos de verosimilitud.

Dos años antes de desaparecer y consciente de que la vida profesional de las vedettes era breve, montó una granja con animales en Arturo Soria (Madrid), donde pensaba retirarse.

Fusilada

La locura de la Guerra Civil la sorprendió actuando en el teatro madrileño de La Zarzuela y rodando la película Carne de fieras. Aunque ya no estaba en la plenitud de su éxito, hasta finales de noviembre de 1936 actuó en festivales de guerra en apoyo de la causa republicana.

Días después,  fue detenida  por Abel Domínguez, un miliciano andaluz, anarquista y ex-legionario, secretario de la Federación Regional Andaluza de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y pagador de las milicias Andalucía-Extremadura. Según rumores, con la excusa de haber encontrado en su camerino una bandera de la Falange, que ella utilizaba en sus espectáculos.  Al conocerla, Abel, que hasta entonces se había comportado como un “revolucionario ejemplar”, se enamoró  y Tina consiguió salvar la vida a cambio de favores sexuales.

Para escapar de posibles represalias o para iniciar una nueva vida,  en 1937 Abel decidió  fugarse de España con Tina. Tenía acceso a algún deposito, donde se guardaba material confiscado (joyas y objetos religiosos de valor), procedente de las requisas “revolucionarias”.  El plan era embarcarse  en un barco alemán en el puerto de Alicante y huir posiblemente a Francia o a Argentina.

Un soplo permitió dar con ellos y detenerlos, junto con  dos acompañantes, en algún punto de Castellón.  Abel llevaba un saco con más de diez millones en  oro y joyas. Los captores eran un grupo de milicianos anarquistas de la FAI, perteneciente posiblemente  a la temida «columna de hierro» de la CNT.  Acusaron a la actriz de espía, quintacolumnista y cómplice en el robo de joyas.  Trasladaron a los cuatro hasta el «picadero» de Paterna (Valencia), y allí fueron fusilados extrajudicialmente y enterrados en una fosa común. Ninguno de los cenetistas dejó constancia escrita del fusilamiento, probablemente porque más que castigar un caso de espionaje sin pruebas, se trató del robo de joyas.

Cuando murió, en 1937, tenía 31 años.  Ningún medio de comunicación informó de su muerte. Probablemente sus restos están en el cementerio municipal de Valencia, ciudad que era entonces capital de la República.

Una ´vedette´ de mentalidad tan desinhibida y personalidad tan independiente, que vivía y se relacionaba con quien le daba la gana, sin que le importara su ideología, y que, en tiempos de radicalización política, no manifestaba pasión por ningún bando,  no era el arquetipo de heroína ni para la República ni  para el franquismo. A pesar de haber sido fusilada por el bando republicano, el franquismo no la reivindicó ni la utilizó propagandísticamente, probablemente porque no respondía a su “modelo de mujer“,  y fue olvidada.

Durante un tiempo circuló otra improbable versión sobre su desaparición: que quizá trabajó para el bando sublevado, la ayudaron a abandonar España, propagaron el rumor de su fusilamiento y posteriormente regresó a España con una identidad falsa y ya nunca pudo regresar a los escenarios.

En sus memorias, el cantante Miguel de Molina escribió sobre ella  “el «humo» aún envuelve el trágico final de la «Venus Morena»”.

En 2013, el escritor y periodista segoviano Alfonso Domingo publicó El enigma de Tina, donde reconstruye su figura y su final hasta su fusilamiento. La obra obtuvo el LIX Premio de Novela Ateneo Cuidad de Valladolid.

Más información:  Domingo, Alfonso (2013). El enigma de Tina. Algaida Editores, Juan Antonio Ríos Carratalá. El tiempo de la desmesura.  Wikipedia, Mujeres en la historiaLevante, El País, Adivina quién leeClown evolution, Arriba y abajo a vecesCazarabet. Levante, Javier BarreiroBlog de Florentino Areneros,