No se habla mucho de ello, pero la realidad que subyace y con las que muchas mujeres se enfrentan en su día a día es que, para poder acceder a puestos relevantes, en todos los ámbitos -que no nos engañemos, son los que permiten cambiar las cosas, y que son tradicionalmente ocupados por hombres- tienen de alguna manera que adaptar su comportamiento y su forma de hacer a aquello que estos últimos esperan de ellas. Con ello se está perdiendo una gran parte del potencial y de los beneficios que se obtendrían si realmente se dejara que las mujeres actuaran libremente.
Hombres y mujeres somos iguales en derechos y obligaciones y tenemos que tener idénticas oportunidades para alcanzar las metas que nos propongamos, pero hombres y mujeres tienen formas diferentes de abordar las cuestiones, de tomar decisiones, de trabajar, de relacionarse, y para que las mujeres puedan aplicar esa forma distinta y todavía no experimentada ni probada, en toda su plenitud y que esta despliegue todo su potencial, necesitan espacio para ello. Como diría José Mota “tu dame hueco que yo ya …”
Sin ese hueco y ese espacio y, sobre todo, sin ese respeto a esa forma diferente de decidir y de comportarse no llegaremos a nada, y peor nada mejorará. No solo es perentorio que la mujer pueda estar en los lugares decisorios en todos los ámbitos sino más importante que eso es dejar que nuevas formas de racionalizar, humanizar y optimizar todo se lleven a cabo.
Incluso cuando hablamos de conciliación sin darnos cuenta estamos pensando y tratando de aplicar fórmulas para que la mujer pueda llevar a cabo ese trabajo como lo harían sus compañeros masculinos, pero ¿y si no es eso lo que deberíamos hacer? 
Y si bien organizados no necesitáramos que las personas estén 14 horas en la empresa, y si con un mejor control se potenciara y valorara el esfuerzo y el trabajo bien hecho, y si con una racionalización de los recursos no se tuviera que despedir a gente que no se lo merece y en cambio sí al que se lo merece, y si poniendo en práctica lo que me están diciendo aunque sea contrario a lo que yo pienso se obtienen mejores resultados, y si a hacer de una reunión, aunque sea con un competidor o enemigo acérrimo, un lugar agradable donde se exponen con educación y tacto las posturas totalmente opuestas en lugar de por mis cojo… fuera más efectivo.
Y si escucháramos más a las personas con experiencia y conocimientos que a los vendedores de humo y si utilizamos criterios lógicos y racionales para prescindir de la gente en lugar de una fórmula común e indiscriminada y si un lo siento me he equivocado o me encanta como has solucionado este problema fuera más efectivo que tergiversar la realidad haciendo de lo negro blanco, y si unos días de libres sirvieran más que una opípara comida, y si un desayuno con una persona de tu equipo mostrándole lo mucho que valoras y reconoces su esfuerzo fuera más efectivo que promesas incumplidas… y si predicar con el ejemplo fuera más efectivo que las arengas multitudinarias.
Y si a lo mejor las mujeres lo hacen mejor…, ¿Quién es lo suficientemente inteligente y valiente, para aceptarlo y consentirlo? 

Deja un comentario