Recuerdo un refrán que a menudo decía mi abuela: “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. La forma mayor de ofender a alguien es mostrarle indiferencia.  A nadie nos gusta sentirnos ignorados o invisibles, ni sentir la indiferencia de los demás, incluso aunque no los conozcamos. Una de las cosas básicas que todos deberíamos evitar es que, con nuestra actitud, parezca que ignoramos al otro.

Muchas empresas parecen mostrar esa poco educada indiferencia, que no por repetirse sistemáticamente supone un modo adecuado de actuar. Un comportamiento  que enfada y desanima bastante es no responder ni enviar siquiera un acuse de recibo al profesional que ha presentado su candidatura, para cubrir una vacante que la empresa ha ofertado. Muchas no envían nunca ningún tipo de información, ni siquiera comunican nada al candidato que ha pasado alguna de las fases del proceso de selección y que está, por tanto, esperanzado, expectante y nervioso.

No confirmar al candidato que se ha recibido su CV, no enviar un simple mensaje informando de si ha sido excluido del proceso de selección o de que este ya ha finalizado, no comunicar que al final se ha decidido no cubrir la vacante.. me parece, además de una pésima práctica, una falta de educación y de cortesía que no tendríamos que dejar pasar fácilmente. Es más, debería tener consecuencias negativas para quienes lo hacen, aunque solo fuera sacarles los colores públicamente, dicho de forma coloquial.

Cuando no hay respuesta, implícitamente te están diciendo “me importan un comino tu candidatura y lo que nos has enviado. Ni siquiera he ojeado tu CV. Habría dado lo mismo si no lo hubieras mandado”.

Aunque se puede hacer mejor, basta con enviar un texto tipo dando las gracias por haber presentado su candidatura y por el interés mostrado, y,  cuando proceda, informar de si su candidatura ha sido descartada, de si el proceso ha concluido… Algo que denote educación y respeto, que haga pensar que no han tirado el currículo a la basura, aunque haya sido así, y que haga que el solicitante de empleo no se vea como un número más tropezando contra un muro.

Aparte de proyectar una buena imagen de la empresa y de su departamento de RR.HH., da al solicitante esperanza de que su CV por lo menos ha sido leído y tenido en cuenta. Bastante duro es tener que enviar un currículo tras otro para buscar empleo,  como para enfrentarse a esa falta de respuesta, que denota un cierto menosprecio y una flagrante falta de interés.

Ese buen trato a los candidatos implica un poco de trabajo y aparentemente no aporta ningún beneficio tangible. Sin embargo, no hacerlo produce rechazo en el candidato y eso que tanto preocupa a las compañías: menoscabo de su reputación y daño a su imagen.

Para exonerarse de esa responsabilidad, algunas compañías se excusan explicando que reciben millones de candidaturas y que no pueden responder ni informar a todos, sino solo a los que resulten elegidos. Aplican ese silencio negativo, que tanto gusta a la Administración: En caso de no decir nada, entiéndase que no le hemos dado la razón. Pero qué menos que comunicar que ha finalizado el proceso, para que la gente no se haga vieja esperando. Poder poner punto final supone enfocarte con toda tu energía en otra cosa u otra empresa  y poner todo el esfuerzo en el resto de posibilidades que aún siguen abiertas.

No solo las empresas actúan así. Por desgracia también encontramos esa forma de actuar en las personas que nunca dicen ni no ni todo lo contrario, unas veces para no mojarse, y otras por indecisión, por la tentacion de procrastinar o por pura vaguería. Esas personas mantienen toda su vida un perfil bajo, no comprometido. Voluntariamente se acostumbran a mantenerse en un limbo, para que nada pueda achacárseles, ni por exceso ni por defecto.

A todos nos gusta y motiva ser tratados con deferencia y respeto, y creer que nuestra capacidad y nuestra lucha, en este caso por un empleo, son tenidas en cuenta, aunque sea para responder que nuestro perfil no es el que están buscando. Esas entidades que no hacen el más mínimo esfuerzo o ponen tan poco de interés en algo tan sencillo como es dar una mínima información a un candidato, podrán gastarse millones en políticas de todo tipo y dar mítines o publicitarse explicando lo mucho que se preocupan por sus trabajadores.  Me permito dudar de ello. Cuando no se hace lo menos… lo más suele ser puro teatro.