Hace unos días estaba en la peluquería cuando entró un hombre de aproximadamente sesenta años para cortarse el pelo. Cuando se marchó, una de las peluqueras exclamó convencida “¡Hay que ver los hombres lo que mejoran con la edad!” Y para que queremos más. Se inició un excitado debate entre todas, clientas y peluqueras, sobre este, a mi entender, falso mito, que afirma que los hombres mejoran a medida que envejecen. ¿Y nosotras, qué? ¿Nos pasa lo contrario? Los hombres, en general, mejoran o empeoran, tanto como podemos mejorar o empeorar las mujeres.
Así que empezamos a revisar el montón de creencias y expresiones sin fundamento que utilizamos desde siempre y que inconscientemente aceptamos, como si de verdades absolutas y verificables se tratara.
Nos han vendido que los hombres mayores resultan más interesantes, seductores y glamurosos. Más inteligentes, protectores y exitosos. En los medios de comunicación aparecen con frecuencia parejas de diferentes ámbitos y perfil, donde el hombre no es unos pocos años, sino muchos años mayor que su mujer. Esta desigualdad no nos llama la atención. Aunque obviamente cada cual deba emparejarse con quien le dé la gana o con quien su corazon le dicte, excepto en contadas excepciones yo sigo sin ver del todo normal que el hombre sea veintimuchos o treinta años mayor que su pareja. Simplemente, porque pertenecen a generaciones diferentes; porque percibo un desequilibrio de base. ¿Son tal vez prejuicios?
A veces lo hablo con mis amigas. La mayoría pensamos que con los años se gana en experiencia, conocimientos, perspectiva de la vida, inteligencia emocional, sabiduría… y que cada edad tiene sus cuitas, ventajas y desventajas. También reconocemos que, casi siempre, un hombre o una mujer de 30 o 40 años suele estar mejor que con 50. Y con 50, mejor que con 60. Y con 60, mejor que con 80. ¡Juventud divino tesoro! Esto aplica a todos, hombres y mujeres, y es la razón de que algunas personas inviertan millonadas en tratamientos y operaciones, para retener más tiempo su juventud. Nada que objetar. Cada cual es libre de gastar su dinero en lo que estime oportuno.
A mí, subjetivamente, siempre me han gustado los hombres de edad similar a la mía, tres o cuatro años arriba o abajo. ¿Por qué? Porque es más fácil ver las cosas de manera similar, estás en un momento parecido de la vida, hay armonía física, tenéis intereses, retos y experiencias parecidas, algunas cosas habrán ganado en importancia de manera paralela y otras habrán dejado de tenerla… Aunque cada pareja es un mundo y es imposible ponerle reglas, siendo ambos de edades parecidas me parece todo más equilibrado… que encaja mejor. Claro que, el o la que quiera una pareja de edad muy diferente, también en esto ¡nada que objetar! Es obvio su derecho a construir su futuro con quien desee.
Partiendo de un total respeto a esa libertad de elección, sería positivo no seguir engordando y difundiendo falsas creencias en detrimento de la mujer. De tanto repetirlas, nos acabamos creyendo tales afirmaciones, muchas de las cuales nos minusvaloran. ¿Qué creéis que pasaría si todas, cada vez que encontráramos la ocasión y como quien no quiere la cosa, empezáramos a repetir de manera sistemática “Hay que ver cómo mejoran las mujeres con la edad”? ¿Acaso no tenemos también nosotras la posibilidad de mejorar física e intelectualmente a medida que cumplimos años? De facto y a pesar de nuestras arrugas crecientes, ¿no nos encontramos cada vez mejor? Pues eso a repetirlo. Intentemos por nuestro bien hacer una programación neurolingüística positiva de nosotras.


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