Ya ha terminado la Navidad y poco a poco la vida vuelve a la normalidad. La verdad es que se agradece después de tantos días de comidas y cenas copiosas, de horarios caóticos y compras excesivas.

Cuando pierdo mi rutina habitual, cosa que normalmente sucede en época de vacaciones,  desconecto de la actualidad informativa. No de forma premeditada, ya que me gusta estar informada, pero ese tiempo que suelo dedicar a leer la prensa o a ver los informativos lo dedico a otras actividades más lúdico-festivas. Digo esto porque hace pocos días mis amigas empezaron a hablar sobre un programa de Jesús Calleja, Planeta Calleja, en el que se iba con Ana Patricia Botín  a Groenlandia y yo no tenía ni idea de su existencia.  “¿Cómo es posible? ¡Si es noticia en todos los periódicos!” me dijeron, para pasar a comentar lo que les había sorprendido lo cercana y normal que parecía la presidenta del Banco de Santander.

Al día siguiente vi el programa y lo cierto es que me impactó. No tanto por Ana Patricia, que también, sino por los efectos devastadores de la Urgencia Climática en esta región del mundo. Y es que las reacciones a este programa me recuerdan un poco a las que tuvo el paso por la Cumbre del Clima de Madrid de Greta Thunderg: la esencia del mensaje se pierde en el personaje. Todas las noticias relativas al programa hablan de la entrevista personal de Calleja a Ana Patricia. Prácticamente ninguna hace referencia a lo que allí constataron.

Contribuir a cambiar la vida de las personas

Se puede pensar que Jesús Calleja trató de conseguir que Ana Patricia Botín acudiera al primer programa de la nueva temporada de Planeta Calleja con el fin de ganar una importante cuota de audiencia y que la banquera  fue al programa de Calleja dentro de una estudiada estrategia de comunicación corporativa, todo ello con la Urgencia Climática como mera excusa. O se puede pensar, y yo prefiero hacerlo así, que Jesús Calleja es un tipo preocupado por las consecuencias de la inacción del personal ante la Urgencia Climática, y decidió invitar a una mujer con poder (la octava mujer más poderosa del mundo según la última Lista Forbes), que opina que lo que más le gusta de su posición es la capacidad de cambiar la vida de las personas (“el impacto que puedes tener es enorme” afirmó),  para que pudiera ver de primera mano los efectos de la Urgencia climática en Groenlandia, una de las zonas del mundo más afectadas por el calentamiento global.

Jesús Calleja y Ana Patricia Botín hicieron un recorrido por Groenlandia, junto a uno de los mayores expertos en el Ártico, Ramón Larramendi, que les llevó hasta un glaciar donde presenciaron varios derrumbes de sus paredes e incluso caudalosos ríos internos que confirman el deshielo intensivo que está sufriendo. Y es que según el fantástico reportaje de XL Semanal del pasado fin de semana “Una expedición histórica para salvar el planeta”, ningún lugar del planeta se está calentando tan rápido como el Polo Norte. Las predicciones más optimistas apuntan a que la temperatura subirá 5ºC a finales de siglo mientras que las más pesimistas pronostican una subida de 15ºC. No hace falta explicar lo que supondría ésta última…

¡Un billón de toneladas de CO2!

Durante la expedición, Calleja y Botín tuvieron la oportunidad de conocer a Jason Box, profesor de glaciología en el Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, quien les comentó que no sirve ya con cambiar los hábitos de consumos energéticos, sino que es necesaria una tecnología capaz de recolectar y neutralizar el carbono que ya se ha liberado a la atmósfera. Según el  Informe Especial sobre el Calentamiento Global de 1,5ºC, realizado por el panel de expertos sobre el cambio climático,   para reducir el impacto no  vale solo con detener y controlar las emisiones actuales. Sería necesario retirar de la atmósfera un billón de toneladas de CO2 correspondientes a casi 200 años de emisiones.

Mientras mantengamos los niveles de concentración actuales,  no se podrá mantener el límite de temperatura por debajo de los 2ºC y mucho menos por debajo de los 1,5ºC necesarios para minimizar el impacto. La buena noticia es que la tecnología está avanzando muchísimo en este campo.  Bill Gates, uno de los mayores filántropos e inversores en tecnología útil del mundo, considera que
la captura del CO2 de la atmósfera será uno de los mayores avances de la humanidad.

Lograr que la gente pase a la acción

Al finalizar el programa, Ana Patricia Botín comentó: «Ha sido una experiencia única, y el estar aquí y compartir con
el equipo me ha hecho reflexionar sobre todo lo que tenemos por delante. Es bastante más impresionante de lo que
esperaba, y la dimensión mucho más grande de lo que dicen los números. Hay que pasar a la acción para revertir la
tendencia”. Supongo que esta es la reflexión que Jesús Calleja esperaba de ella, que ya sabe que “conseguir que la gente pase a la acción, que pasemos de hablar a hacer, es lo más difícil. Pero hay que hacerlo cuanto antes.  Nos va la vida y el futuro en ello.